ALICIA SEOANE | Jueves 31 de julio de 2025 | 11:42
Con una mezcla de urgencia, intuición y pasión local, nacía uno de los proyectos turísticos más singulares de Galicia: las Rutas de la Construcción Naval, un recorrido histórico, industrial y patrimonial que ha puesto a Ferrol en el mapa del turismo industrial europeo.
Hoy, más de una década después, su creador, José Antonio Marcote, recuerda cómo surgió todo, de la mano del estudio de diseño Occidente. «Esto empezó en 2012, justo antes de Semana Santa. Lo pusimos en marcha en tiempo récord porque queríamos que arrancase ya ese año», recuerda Marcote. «La idea nació de la pura lógica. Ferrol tiene uno de los astilleros más impresionantes de Europa y un patrimonio naval único, pero el turismo en ese momento era casi inexistente».
Un astillero de un millón de metros cuadrados
Lo que en otras zonas se vendía como turismo industrial —una antigua fábrica, un horno o un molino— en Ferrol se materializaba en una infraestructura viva y monumental: Navantia, con un millón de metros cuadrados y tres siglos construyendo barcos de guerra. «No había nada comparable en España. Presentamos el proyecto en Fitur y fue un éxito inmediato. Allí empezaba a hablarse de turismo industrial, y nosotros llegamos con algo tan descomunal que sorprendía. Incluso en Europa no había nada que se le pareciera».
La propuesta inicial combinaba las visitas al astillero y al Arsenal militar del siglo XVIII, complementadas por un paseo en barco para apreciar desde el mar las instalaciones y la historia de la ciudad. El éxito no tardó en llegar. «Desde el primer verano llenamos todas las plazas. Visitamos lugares operativos y únicos como el Arsenal o Navantia, y cada vez fuimos incorporando más elementos: el Palacio de Capitanía, el Castillo de San Felipe, el Cuartel de Dolores… incluso rutas teatralizadas y otras más recientes como la Ruta Modernista o Ferrol Secreto».

Un turismo de patrimonio vivo
Las rutas no solo atrajeron visitantes externos, también conectaron a los propios ferrolanos con su historia. «Muchísima gente local vino porque no conocía dónde trabajaban sus padres o abuelos. Jubilados de los astilleros querían mostrar a sus familias lo que fue su vida laboral. Fue muy emocionante».
La visita al Arsenal, con sus fragatas del siglo XXI conviviendo con arquitectura del XVIII, es, según Marcote, un espectáculo único. Y el valor añadido lo completan museos como el Museo Naval, Exponav o el Museo de Historia Natural, que han sido promocionados desde la organización de las rutas aunque no formen parte directa de ellas.
«Siempre incluimos esos museos en nuestras promociones. Tienen un contenido espectacular y apenas cuestan nada. Lo peor que tienen… es que son demasiado baratos para ser valorados como se merecen».

Un proyecto que abrió puertas
Marcote reconoce que, aunque el proyecto no da grandes beneficios económicos, ha sido una excelente carta de presentación para Occidente, que ha desarrollado otros trabajos similares por toda Galicia gracias a la notoriedad de estas rutas. «Es un producto incomparable. Y aunque lo hacemos por amor a Ferrol, también nos ha abierto muchas puertas»
Además, su labor es exclusivamente promocional. La Armada y Navantia ceden gratuitamente los espacios, y el coste de las rutas solo cubre el servicio de guías y transporte. «La clave es que nadie busca lucrarse con esto. Queremos poner en valor lo que tenemos».
El futuro: desestacionalizar el turismo
Uno de los grandes objetivos de Marcote y su equipo es convertir las rutas en una oferta estable durante todo el año. Actualmente se concentran en Semana Santa, verano y fechas puntuales, pero el reto es que haya al menos una ruta activa cada fin de semana. «Queremos que cualquier visitante que llegue a Ferrol siempre pueda descubrir nuestro Patrimonio. Con un poco de apoyo institucional, podríamos lograrlo fácilmente».
Un proyecto con vocación de ciudad
Para Marcote, el éxito de las Rutas de la Construcción Naval no es solo un ejemplo de buena promoción turística. Es una declaración de amor a una ciudad con un pasado extraordinario y un presente lleno de posibilidades.
«Ferrol tiene los mejores museos de Galicia, las instalaciones históricas más completas y una historia que puede contarse durante horas. Lo que falta es que se conozca mejor. Y ahí estaremos nosotros, intentando que cada vez más gente descubra lo que esta ciudad tiene que ofrecer».