ALICIA SEOANE | Viernes 22 de agosto de 2025 | 10:30
El mítico bar Gran Vía en la carretera de Castilla, 97 ha reabierto sus puertas bajo la gestión de Fátima Macías, ella es la tercera generación de la familia que fundó el negocio. La reapertura, que se celebró hace apenas dos semanas, se ha convertido en todo un éxito, con una respuesta sorprendente por parte de los vecinos del barrio.
Un establecimiento con una larga trayectoria
Sus abuelos comenzaron trabajando como camareros hasta que se hicieron con el traspaso del local. Posteriormente ampliaron el espacio adquiriendo una pequeña terraza en un patio trasero y convirtieron el bar en uno de los puntos de referencia de la zona. Durante un tiempo el edificio funcionó también como hostal con cafetería, aunque años más tarde los padres de Macías optaron por mantener únicamente la parte de cafetería.
Ahora, con la reapertura, el Gran Vía se ha especializado en desayunos. La propia Fátima Macías, vecina del barrio, explica que muchos residentes se veían obligados a desplazarse a otras zonas si querían desayunar fuera de casa. «Había una necesidad en el barrio y decidí continuar los pasos de mis padres y de mis abuelos», afirma.
El proyecto está aún en una fase de rodaje. La nueva regente quiere ir adaptando la oferta a los gustos de la clientela e introducir poco a poco propuestas como los brunch. De momento, ya han incorporado pan de Cea gracias a un proveedor específico y no descartan organizar jornadas especiales con pulpeiras para ampliar la oferta gastronómica.
Los primeros días de funcionamiento han superado las expectativas. «Fue una locura, no esperábamos tantísima gente», reconocen los propios padres de Macías, que siguen vinculados al negocio familiar.
Con esta nueva etapa, el Gran Vía refuerza su papel como punto de encuentro en el Inferniño, sumando una propuesta renovada sin perder el carácter de un bar que ya forma parte de la memoria del barrio.