ALICIA SEOANE | Viernes 12 de septiembre de 2025 | 10:15
Nuestra señora de Chamorro, es una entidad privada y sin ánimo de lucro, que atiende a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, y además acompaña a sus familias. La entidad fue creada en el año 64, gracias a un grupo de padres y madres que necesitaban dar respuesta a las necesidades de sus hijos, en una época en la que no existían recursos para atender a las personas con discapacidad o necesidades especiales.
Tras sesenta años de funcionamiento la entidad ha ido pasando por distintos momentos, como ellos mismos expresan, «hemos construido sueños y nos quedan muchos por construir». Nos acercamos a la entidad donde Juan Manuel Victoria Meizoso, actual presidente de la entidad, y Begoña Echevarría, secretaria, acompañados de Rocío Coira, gerente del centro, nos abren sus puertas.

Nuestra Señora de Chamorro, atiende actualmente a 143 personas, desde la entidad trabajan en el día a día para que una vez que estas personas atraviesan su etapa infantil, puedan encontrar un lugar en el que desarrollarse e independizarse en la medida de lo posible.
En la entidad trabajan desde distintas disciplinas, como el deporte, el trabajo ocupacional, el área de empleo, la psicología, la pedagogía, la sexualidad… para poder abordar las necesidades personales en sus diversas facetas.
Además, cuentan con programas adaptados, desde el centro de trabajo, para poder dar ocupación real a las personas, hasta el apoyo en el envejecimiento.
Centro de educación especial de Nuestra Señora de Chamorro
El centro de educación especial está dirigido a alumnos a partir de los 14 años y hasta los 21, aunque mucha gente desconoce el centro, «tenemos dos aulas, con diez alumnos, aunque actualmente tenemos vacantes tres plazas», eplica Rocío Coira, « aquí, el objetivo es trabajar la transición al vida adulta a través de un acompañamiento personalizado en sus necesidades».
Este año los alumnos han iniciado su curso en las instalaciones nuevas, recién estrenadas este mes de septiembre. Una vuelta al cole, con espacios renovados.
Integración y oportunidades laborales
Lo más complicado está actualmente en la educación y en el empleo. «Ahora mismo es lo más complicado en lo que tenemos que trabajar», explica Begoña Echevarría, secretaria de la entidad, y además hermana y madre de una hija con discapacidad.
Begoña Echevarría, vasca de nacimiento, ha vivido en su propia piel los problemas de adaptación e integración que sufren estas personas desde edades muy tempranas, «las personas con discapacidad, no tienen los mismos derechos en la práctica que el resto de personas. Ni la educación, ni el empleo están adaptados para que las personas que tienen necesidades especiales puedan vivir de la forma más autónoma posible».
Echamos la vista atrás, recordando los esfuerzos que un grupo de padres hicieron para poder dar cobertura a las necesidades de sus hijos, «pensemos que en los años sesenta, muchas familias que tenían hijos con discapacidad los escondían. Además, no existían recursos por parte de la administración», recuerda Begoña.
«Lo que hemos construido en estos años, es impensable. Si a cualquiera de las familias les dices hace sesenta años la calidad de vida que han conseguido sus hijos, no se lo creerían», cuenta emocionado Juan Manuel, presidente de la entidad.
Retos de futuro
Aunque la sociedad ha avanzado mucho gracias al apoyo de la administración, y la sensibilización social, desde la entidad saben que «queda mucho camino por recorrer». La escolarización, la adaptación curricular, y los centros adaptados, son algunas de las necesidades básicas para estas personas, «una vez que terminan la etapa de primaria, es complicado que las personas puedan continuar sus estudios, y los títulos de la ESO se les exigen en las ofertas de empleo», añade Begoña.
Sin posibilidad de empleo, es complicado garantizar el accesos a una vida autónoma, «además, de la carga económica que supone para una familia de clase media poder garantizar la asistencia adecuada de sus hijos», explica Rocío Coira, gerente de la entidad.
En la Asociación Chamorro van a ofrecer apoyo a las familias desde muy temprana edad, no solo para acompañar a los niños, sino para apoyar a las familias, «en muchas ocasiones los padres llegan muy angustiados cuando al conocer a sus hijos, se dan cuenta de que tienen una discapacidad».
Este proyecto de atención temprana, todavía se está planificando desde la Asociación, para poder dar soluciones a estas demandas. El Principio es un shock para muchas familias, y es necesario encontrar un espacio de apoyo, «lo que al principio es terrible, en muchos casos se va desvaneciendo cuando ven que sus hijos van a poder alcanzar mucho más desarrollo de lo que imaginan en un principio. Pero para eso son necesarios estos espacios de acogida», comenta el presidente.
Demandas de la Asociación Chamorro
A mayores un problema que angustia mucho a las familias, es qué pasará con sus hijos cuando sus padres falten, «la esperanza de vida de las personas con dificultades se ha elevado mucho en las últimas décadas, lo que quiere decir que vamos en buen camino, pero se abren una serie de problemas. Quién va a atender a las personas cuando sean mayores, qué espacios para el envejecimiento existen para ellos, y los altísimos costes que estas residencias implican para personas que sin trabajo también carecen de recursos financieros», apunta Coira.
Asociación Chamorro ha creado la Fundación Aperta, para responder a la necesidad de las personas con discapacidad intelectual mayores de 16 años que puedan verse con una necesidad de ser curatelados. Desde la Fundación, dan este apoyo tutelar para velar por sus intereses y acompañarlos en su vida.
La Asociación cuenta además, con un proyecto de Residencia para las personas con discapacidad, que todavía sigue buscando financiación a través de la administración pública o entidades privadas que quieran apoyar a la Asociación.

Gracias a la Fundación las personas pueden estar curateladas y recibir apoyo en sus propios hogares, lo que dignifica y facilita la vida de estas personas, Rocío Coira, recuerda el caso de unos hermanos que pueden continuar viviendo en la casa de sus padres ya fallecidos, y ser atendidos en su propia casa, gracias a la asistencia que corre a cargo de la Fundación.
«La casita», una vida independiente, programas de desarrollo en la vida adulta
«La Casita» consta de siete plazas para que las personas puedan vivir independientemente. Tiene como principal objetivo contribuir a la mejora de la calidad de vida, y, por tanto, dar un paso más a la vida independiente, además de crear un sistema de apoyo individualizado y específico a las personas que residirán en ella.
En definitiva, se trata de ofrecer a aquellas personas que por distintos motivos no pueden o no desean vivir en su entorno familiar, un lugar donde establezcan con la máxima normalidad posible, una adecuada vida de relación y reciban los apoyos necesarios en función de sus características y planteamientos personales.
Este proyecto de «La casita», está actualmente paralizado debido a que la Xunta de Galicia desde el 2020 no ha aportado la financiación necesaria a través del concierto para plazas públicas, lo que hace imposible seguir prestando un servicio, que desde la Asociación consideran imprescindible y necesario. Desde la organización esperan que a lo largo del 2026, el proyecto pueda continuar.
Desde la Asociación Chamorro sueñan con un futuro donde la integración sea real. Rocío Coira, gerente del centro, se emociona cuando piensa en ese futuro, «Ojalá llegue un día donde entidades como la nuestra no tuviésemos que existir. Pero creo que todavía estamos lejos».
Desde la Asociación Nuestra Señora de Chamorro tienen disponible un formulario para todas las personas que quieran apoyar y colaborar con la entidad y sus programas. Os dejamos el formulario en este enlace.
