FERROL360 | Martes 30 de septiembre de 2025 | 11:51
Quienes paseaban este domingo por la playa de Santa Comba, en Covas (Ferrol), se toparon con una escena tan sobrecogedora como insólita: el cuerpo de una tortuga laúd de proporciones colosales varado en la arena. El ejemplar, de más de tres metros de largo por casi dos de ancho, presentaba graves daños en el caparazón y fracturas visibles en la cabeza, señales de un posible choque con una embarcación.
El hallazgo, que enseguida pasó a manos del Concello y fue comunicado a la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), ha devuelto a la actualidad a una especie fascinante y, a la vez, vulnerable.
La tortuga laúd (Dermochelys coriacea) es la mayor de las tortugas marinas que existen. Puede superar con facilidad los 700 kilos de peso y recorrer miles de kilómetros en sus migraciones, alimentándose principalmente de medusas. Aunque su presencia en Galicia no es habitual, los registros confirman que, de vez en cuando, algunos ejemplares aparecen en las rías o en mar abierto.
El animal encontrado en Santa Comba no tuvo la fortuna de seguir su viaje. El choque con un barco, sospecha de los expertos, acabó con su travesía. Pero su varamiento ha servido también para recordar que estas criaturas forman parte del rico patrimonio natural de los océanos y que su conservación está ligada, en buena medida, al respeto y cuidado del mar.