Hoy se cumplen 50 años de su muerte, pero Ferrol decidió borrar todo rastro hace 25

La ciudad que vio nacer a Franco fue también de las primeras en retirar sus símbolos, adelantándose a la memoria histórica y desde una ciudadanía que dijo «basta»
El caballo de la Plaza de España pintado de rosa (EFE)

FERROL360 | Jueves 20 de noviembre de 2025 | 19:52

El 20 de noviembre de 1975 moría Francisco Franco. 

Medio siglo después, España recuerda la fecha con el debate sobre la memoria democrática más vivo que nunca.

Pero,en Ferrol, aquel debate se resolvió mucho antes de que la Ley de Memoria Histórica de 2007 obligara a retirar símbolos del franquismo. Hace 25 años, Ferrol ya había dicho «basta».

Y lo hizo de la forma más contundente, inesperada y simbólica posible: pintando de rosa la estatua ecuestre de Franco en plena Plaza de España, uno de los últimos monumentos en honor al dictador que seguía en pie en Europa.

2000: La pintada rosa que marcó un antes y un después

El 19 de noviembre del año 2000, víspera del 25º aniversario de la muerte de Franco, cuatro activistas de la Assembleia Popular do Noroeste (APN) escalaron el pedestal de la estatua ecuestre, brocha en mano, y la cubrieron de pintura rosa.

En la base del monumento escribieron «FORA», «NO» y colgaron una pancarta con el mensaje «Símbolos fascistas fóra de Galicia». La escena fue presenciada por cientos de vecinos entre la perplejidad y el desconcierto.

La acción, que en un principio fue denunciada por la Policía como un posible delito contra el patrimonio, acabó sin condenas.

Los acusados argumentaron que habían usado pintura plástica de mala calidad, precisamente para no causar daños. Y el Ayuntamiento, propietario del monumento, renunció a acusar.

El juzgado archivó la causa.

Una estatua polémica desde la democracia

La estatua ecuestre, forjada en 1967 en los astilleros de Bazán, llevaba décadas generando controversia.

 Los ferrolanos la llamaban simplemente «El caballo», y era habitual escenario de celebraciones deportivas o protestas políticas.

Desde los primeros años de la democracia, diversos colectivos reclamaban su retirada, pero ninguna iniciativa prosperó… hasta que la pintura rosa y el clima social hicieron evidente que el monumento ya no tenía cabida.

2002: Ferrol retira la estatua, cinco años antes de la Ley de Memoria Histórica

Dos años después de la acción reivindicativa, el Ayuntamiento ferrolano -entonces gobernado por el BNG- dio el paso definitivo: retiró la escultura en julio de 2002, sin esperar a ninguna ley estatal.

La operación fue un acontecimiento histórico en la ciudad. La estatua, de ocho toneladas y seis metros de altura, fue cercada con planchas metálicas, desmontada y trasladada desde la Plaza de España hasta el Parque de las Herrerías, junto al Museo Naval.

El traslado se convirtió en una imagen icónica: la figura de Franco montado a caballo «paseada» por última vez por su ciudad natal, pero en dirección al olvido.

La retirada se adelantó cinco años a la Ley de Memoria Histórica de 2007, que obligaría al resto del país a eliminar símbolos franquistas de espacios públicos.

El debate sobre su destino continuó

El paso de los años no apagó totalmente la polémica. En 2017, desde el Congreso, Yolanda Díaz pidió fundir la escultura para crear un monumento de homenaje a las víctimas del franquismo. La propuesta fue rechazada.

Hoy, la estatua permanece almacenada y cubierta, protegida con planchas metálicas verdes que la mantienen fuera del debate público y del paisaje urbano.

Mientras en 2025 todavía quedan municipios con calles dedicadas al dictador, Ferrol comenzó a borrar su rastro 25 años antes, impulsada más por su ciudadanía que por las leyes.

Hoy, medio siglo después de la muerte de Franco, la Plaza de España no guarda rastro de la estatua rosa ni del caballo que tantos debates generó. 

Sin embargo, su historia -la pintura, las pancartas, los gritos de «hai que tirar o burro e o cabalo»- permanece como testimonio de cómo una ciudad decidió romper con su pasado antes que nadie.

Relacionadas