JAVIER ONTAÑÓN | Miércoles 29 de enero de 2025 | 14:10
La moda y la estética son conceptos humanos en constante cambio. Si nos fijamos en la sociedad que conocemos, observamos como es algo que a medida que avanza el estado de bienestar, más relevancia adquiere entre nuestros congéneres.
Según sea tu atuendo, verás como te integras o puedes aspirar a distintos grupos de personas afines a tu zona de confort. Es algo que supone la antesala de cómo y con quien te relacionarás, porque nos guste o no, cómo proyectes tu imagen, generará una impronta o una reacción con las personas con las que te relaciones, por lo menos en un primer momento.
Esta circunstancia, me hace pensar si es algo innato o aprendido del entorno. Está claro que como en casi todas las cuestiones sociales humanas, hay intereses económicos que provocan que sea algo cambiante y que te obliga, si quieres, a comprar lo que alguien o algunos dicen que mola.
Antes se llevaban los pantalones anchos, después pitillos y cuando tienes pantalones pitillos, en un tiempo, se vuelven a llevar los anchos, haciendo que aunque no los necesites, debas renovar tu atuendo si tu propósito es estar en la «pomada» de lo moderno.
Otro aspecto de lo estético es la tradición o el protocolo. Flipo con la vuelta que ha dado el humano en este concepto. Ahora, la exigencia en este sentido se va equiparando entre géneros (concepto también cambiante), pero observando a los animales, son los machos los que tienen los colores vistosos, los penachos, los brillos, el ornamento para así, llamar la atención de la hembras.
Éstas sin embargo lucen un exterior que normalmente busca mimetizarse con el entorno para su protección y la de la prole. Hasta hace poco en los humanos era al revés, lo ostentoso, el brillo, lo llamativo, mostrar carne…era el campo casi exclusivo de las mujeres con el objetivo de llamar la atención y ser escogidas o deseadas y a veces… A qué precio!
Así tenemos las mujeres jirafa con un incómodo y largo metal enrollado en espiral a su cuello. Los pies flor de loto , mujeres de una zona de china a las que se les escayolaban los pies para que no creciesen y fuesen «sexys», sufriendo como terrible contrapartida como una deformación terrible que impedía caminar con normalidad.
Modelos estéticos que suponen una putada física a las mujeres que por su entorno se someten a semejantes actos . Más próximos tenemos los zapatos de tacón que es algo a abandonar, porque aunque «estilicen» la pierna, es solo un pacto social que nada tiene que ver con una verdad absoluta, sino con el mercantilismo y con una exigencia muy poco cómoda.
La depilación, los granos, las estrías…hay que combatir males que son cuestiones naturales con los productos que nos venden.
El negocio es generar un complejo o una necesidad por algo nada importante para que unos te vendan la solución a un inexistente problema y que muchas veces ni funciona.
Por eso, os aconsejo ir cómodos y «limpitos», porque lo importante no se ve a simple vista, está dentro de cada uno.