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Retratos de lo común

Desde hace ya unos años la autoficción y lo cotidiano vienen pisando fuerte en la literatura, pero también en el resto de las artes

LAURA M. FREIRE CAMESELLE | Viernes 15 de noviembre de 2024 | 11:24

¿Por qué es importante mirar con atención los bodegones?, si bien nunca ha dejado de estar del todo presente, desde hace ya unos años la autoficción y lo cotidiano vienen pisando fuerte en la literatura (con autoras como Annie Ernaux, premio Nobel de Literatura del 2022) y en el cine, aunque de forma más independiente.

La música, aunque la disfrute, ya se me escapa más al análisis. En el arte sí que puedo decir que, aún de manera tímida y con referencias clásicas, se están haciendo notar. Y no sólo en los artistas vivos más contemporáneos que siguen creando, también en el mirar de las instituciones.

Afundación presentaba el pasado 9 de octubre en todas sus sedes ‘A Simultánea’, una gran exposición de su colección dividida por temáticas según la ciudad. En Ferrol ha caído, casualidades del destino, la del objeto cotidiano. Podemos ver una serie de obras muy personales, ya sea porque muestran preocupaciones de los artistas o porque son, de forma directa, imágenes de su día a día.

Podría parecer a simple vista que esto no tiene mucho interés porque es lo que vivimos todos, no nos cuenta nada nuevo ni extraño, pero quizá si algo revelador, quizá en que sea algo común radica su valor. Como un álbum de fotos familiar, siempre atrae, aunque los demás viven lo mismo que nosotros, lo hacen de forma diferente. O aunque lo hagan de la misma manera, han mirado y han visto algo que merecía ser ensalzado como para pintarlo.

En la nueva sede de Sarao, la primera exposición que mostramos fue Almacenamiento casi lleno, con 22 artistas de todo el país con una sola cosa en común: pintar lo cercano. El título alude a la notificación que te aparece en el teléfono cuando se está quedando sin espacio para más aplicaciones, fotos, datos.

Esta muestra, llena de obras de neorrealismo, autoficción, cotidianidad, nos hace preguntarnos por qué ahora, teniendo móviles en los que caben miles de fotografías, los artistas eligen ciertas imágenes para retratar. ¿Por qué esas?¿Qué tenían de especial frente al resto de las almacenadas?

Si bien cada uno tiene sus razones, en el general están marcando una etapa, una preocupación generacional por dejar un testimonio de lo que les importa, de lo que quieren que se vea y atraviese el tiempo, de lo que estamos viviendo.

Como decía al principio, esto no es nuevo. En Afundación se pueden ver varios bodegones y cómo estos tienen menos comida si están realizados durante la Guerra Civil; cómo las pinturas comienzan a ser más libres y experimentales tras el final de la dictadura.

La pintura, como todas las artes, muestra qué pasaba por las cabezas de los artistas, de las personas, y está claro que ahora es lo cotidiano lo que importa, donde se pone el foco. En un momento donde el mundo parece estar desmoronándose por tantos flancos, buscamos cobijo, consuelo, comprensión y esperanza en las pequeñas cosas del día a día.