MARTA CORRAL | Ferrol | Viernes 1 abril 2022 | 10:50
Este sábado 2 de abril, desde las 20:30 horas, el teatro Jofre volverá a acoger el pregón de la Semana Santa ferrolana, algo que no sucedía desde 2007 por la modificación del plan de usos del edificio y la falta de voluntad política. La poeta, abogada y comunicadora Pepa Antón será la encargada de preparar los corazones para los días de Pasión. Tras las periodistas Paloma Gómez Borrero y Ana Martín, esta «ferrolana nacida en Madrid» será la tercera mujer en arengar a los cofrades de la ciudad naval.
La voz de Pepa suena igual de vital que siempre al otro lado del teléfono, dispuesta a recorrer conmigo parte de su vida y a hablar, como no podía ser de otra forma, del pregón con más preludio de la historia de nuestra Semana Grande. No en vano, Antón estaba preparada para pronunciarlo en marzo de 2020 cuando la pandemia nos encerró: «He cambiado únicamente siete palabras», confirma, dando las gracias a Mangi Caldevilla, de Iris Producións, «porque entendió lo que quería hacer a la perfección, es un mago, y estoy emocionada y agradecida».
Y es que el pregón de Pepa Antón va a suponer una innovación con respecto a lo que hemos visto hasta ahora. El regreso al Jofre, algo que la pregonera celebra porque «San Julián está muy bien, pero este es el sitio, con una acústica maravillosa», ha abierto un abanico de posibilidades para entrelazar la poesía y la música con las imágenes de nuestra Pasión. «Cuando me llamaron me llevé una alegría, esto es un regalo precioso, que confíen en ti para que le dediques poemas al más sublime de los amores, que es Jesucristo», valora.
«Yo, arrodillada, nunca»
Para Pepa es «un honor» tomar el relevo de los «fabulosos pregoneros» que han pasado por «este Ferrol al que adoro» y reconoce que busca «sorprender». En este punto, la pregonera confiesa algo «que no sabe mucha gente». Así, como susurrando para mantener el secreto, me cuenta que ella es una ferrolana nacida en Madrid. Más concretamente en el Sanatorio Rubber, que así se llamaba entonces, en la calle Juan Bravo: «Creo que haber nacido en ese lugar, con el nombre de uno de los grandes líderes comuneros de Castilla, me imprimió carácter. Yo, arrodillada, nunca», sentencia.
Esta perseverancia en el ejercicio de la libertad han hecho de Pepa una prolífica colaboradora de la prensa. Sus primeros pinitos en los medios los hizo en Televisión Española desde, precisamente, el teatro Jofre que va a llenar este sábado. Tenía unos 16 años y presentaba un especial de Juan Pardo para la única cadena española en aquel momento. Después, con los años, llegarían sus columnas en La Voz de Galicia, La Gaceta y ABC, además de su participación en tertulias radiofónicas en RadioVoz y EsRadio. Sin embargo, acabó renunciando, en algún caso, porque pretendían censurarla: «No admito que me digan lo que voy a decir ni la línea que tengo que llevar», concluye.
La Televisión de Ferrol le propuso entonces sumarse al equipo y 11 años después sigue al pie del cañón en su programa El toro por los cuernos. Ella, que escribió «desde siempre, mi primer cuento lo hice con 10 años», estudió Derecho al considerar la abogacía como una «profesión que te aporta una gran preparación intelectual», pero «cuando empecé a ejercer se me cayó el alma a los pies porque soy incapaz de defender algo en lo que no creo y, también, porque yo siempre busco el arreglo y eso era como tirar piedras contra mi tejado», reconoce entre risas.
Debajo de su camelio
Aunque siente «un gran amor por Ferrol» y vivió aquí desde que tenía 3 meses, rememora Pepa que sus estudios de adolescente como interna en Santa María del Camino, en Puerta de Hierro (Madrid), le sirvieron también para forjar su independencia: «He sido muy feliz porque tenía mucha libertad y eso me hizo más suelta. Después volví, estudié la carrera y me casé muy joven, con 23 años». Junto a su marido, el marino y pintor Pipo Romero, tuvo tres hijos: Rafael, Pepa y Cristina. Desde hace poco tiempo, la pregonera es también abuela.
A Pepa la Semana Santa también la conecta con el pasado, con su infancia en la bendición de ramos de Amboage, con sus estancias en la casa de Quena Fontenla, en el mismo edificio de los Casares, contiguo al corralón, donde se relacionaba también con «Chinita» ―China Casares, hija de Demetrio―: «Lo recuerdo con mucha intensidad. Ellas eran camareras y tenían las imágenes en sus casas para arreglarlas… Veías que cobraban vida». En el mismo lugar, asomada al balcón un Jueves Santo, la pregonera vivió uno de sus momentos más emotivos que recuerda.
«Me hizo estremecer… Era una retirada con el Cristo de la Misericordia y la Virgen de la Piedad frente a frente. La banda cantando, los tronos meciéndose, y yo que casi los podía tocar. Me emocionó hasta tal extremo que fue una locura», recuerda Pepa. Cerca de allí, en la plaza llamada de Dolores hasta finales del XIX, sigue en pie el camelio al que la pregonera le ha dedicado sus versos. Un árbol desde donde la poeta ha visto tantas y tantas salidas y recogidas. «Solo pido que se abra el cielo y el tiempo sea propicio para poder olvidarnos de todo lo ocurrido, de estos años de desolación, tristeza y pena».
«Han sido dos años muy duros y le pido a la Virgen que nos proteja y nos lleve de la mano. Y cuando creamos que se ha dormido la esperanza, ella nos diga: ‘Yo esperé cuando no había esperanza’», finaliza Pepa, anticipando con sus frases un poco de la belleza que podremos ver el sábado. El pregón estará conducido por la periodista Raquel Rodríguez y contará con la intervención del alcalde de Ferrol, Ángel Mato; el obispo, Fernando García Cadiñanos, y el presidente de la Junta de Cofradías, César Carreño. Se entregará la Medalla de Oro al Tercio Norte por su implicación en la Semana Santa y su Unidad de Música se encargará de cerrar con el repertorio musical.