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Un mal día en el peor momento

MANU AMOR | Vigo | Domingo 5 junio 2022 | 21:40

La ilusión era máxima. Este, por fin, debía ser el año. Pero no. Otra vez no. Después de una temporada regular de sobresaliente, el Racing quedó apeado de la fase de ascenso a las primeras de cambio. Su derrota ante el Nàstic en Balaídos (0-1) puso fin a un curso en el que predominó la alegría, pero que volvió a saldarse con decepción. El mal día llegó en el peor momento. Otra vez.

De inicio, el equipo verde no pareció acusar el peso del escenario. Parralo sorprendió con la entrada en el once de Del Pozo, pero la idea permaneció inalterable: riesgos en la salida, construcción pausada y clara intención de ser protagonistas. Héber, incansable, volvió loco a Pol Domingo y avisó con varias internadas en los primeros compases. Su costado ofrecía profundidad y el Racing supo detectarlo.

Al cuadro tarraconense, replegado, no le quedó otra que aferrarse a su portero. Al borde del cuarto de hora, una acción individual de Héber dejó a Fran Manzanara en posición franca de disparo. El tiro del mediocentro, ajustado, lo desvió Manu García con un pie extraordinario. Fue la llegada más clara y la única hasta que Joselu, poco antes del descanso, avisó al meta con un tiro centrado con la zurda. Los ferrolanos mandaban y no sufrían, pero echaban en falta una referencia interior para trenzar juego. Del Pozo no tuvo su tarde.

Partido Racing-Nàstic en Balaídos (foto: Raúl Lomba)

El guion fue similar en el segundo tiempo. El Nàstic, organizado y poderoso por dentro, no permitía progresar con facilidad. Joselu era un islote, Dani Nieto no brillaba y los verdes padecían para generar peligro.

El duelo, de todas formas, parecía controlado. Los catalanes no se habían asomado al balcón de Gazzaniga y estaba presente que el empate valía a los ferrolanos, pero en un play-off cualquier error puede conducirte a la lona. Y así sucedió. En el peor momento para fallar, el Racing no consiguió equilibrarse en defensa y concedió el 0-1 a su rival en el minuto 58: Dani Romera, suelto en el área, jugó para Nil Jiménez y el extremo empujó a la red con Gazzaniga batido.

La puñalada resultó mortal. Preso de los nervios, el equipo ferrolano no logró descifrar el camino hacia el gol, ni dio sensación de incomodar a un Nàstic que pasó pocos agobios. La entrada de David Rodríguez por el renqueante Manzanara fue el primer movimiento de Parralo, que pasó a un 4-4-2 con el objetivo de ganar mordiente. No ocurrió.

Partido Racing-Nàstic en Balaídos (foto: Raúl Lomba)

Contra las cuerdas, el Racing recurrió al balón parado. Álex López rozó el gol con un extraordinario lanzamiento de falta, pero Manu García volvió a volar. En el último cuarto de hora aparecieron las pérdidas de tiempo, los parones y la tensión. Con Nathan y Luis Chacón sobre el verde, los de Parralo tampoco encontraron el camino.

El empate pudo llegar en el tiempo añadido, pero el arquero rival se colgó la capa de superhéroe. Primero, con una parada de intuición en un mano a mano ante David Rodríguez; después, al taponar el espacio en un remate de Alayeto. Con el pitido final llegaron las lágrimas, pero los 3.500 que viajaron a Vigo no dudaron: en pie para aplaudir a los suyos, los que nos han hecho soñar. Perder es lo normal, pero que nadie dude de que este Racing volverá a la carga. Por los 3.500 de Balaídos.

Partido Racing-Nàstic en Balaídos (foto: Raúl Lomba)

Racing: Gazzaniga; Loureiro (Alayeto, min. 91), Jon García, David Castro, Pumar; Álex López, Fran Manzanara (David Rodríguez, min. 66); Dani Nieto (Luis Chacón, min. 80), Del Pozo, Héber; y Joselu (Nathan, min. 80).

Nàstic: Manu García; Pol Domingo, Álex Quintanilla, Aythami, Joan Oriol; Robert Simón (Albarrán, min. 85), Del Campo, Ribelles, Nil (Buyla, min. 73); Dani Romera (Fran Carbiá, min. 66) y Pablo Fernández (Edgar, min. 66).

Árbitro: Muresan Muresan (Comité valenciano). Amonestó con tarjeta amarilla a Jon García, del Racing, y a Edgar, del Nàstic.

Gol: 0-1 Nil (min. 58).

Incidencias: Balaídos. 5.000 espectadores, alrededor de 3.500 aficionados racinguistas.