
RAÚL SALGADO | Ferrol | Sábado 8 octubre 2022 | 20:48
Cómo corea A Malata. Qué enganchada está la afición. Cuántas ganas de ver que el Racing progresa, que sigue sumando a gente joven a su hinchada. De escuchar gritos de aliento, mensajes de optimismo desde una grada que es una ciudad, que es un Ferrol deseoso de respirar al fin. Un equipo que es un reflejo de un deseo colectivo.
Un once de Cristóbal Parralo capaz de mantener al respetable con los ojos abiertos por más que tuviese que derribar un muro. No llegó a ser el de las lamentaciones, pero el Talavera ratificó este sábado que no tiene nada que perder y mucho que aportar. La coletilla inevitable por estar en la parte baja no se corresponde con la realidad de un plantel luchador y con criterio.
Vivió el anfitrión un inicio tenso, con Luca Ferrone desprendiendo vigor físico o Heber Pena amagando con las primeras incursiones. Seriedad en los once ferrolanos, Carlos Vicente brindando más espectáculo y Manu Justo derribando otro muro, el de las ideas preconcebidas. No será un tipo concreto de delantero, pero es un gran delantero.

La detonación de Manu Justo resonó en el 41. De esos goles vitales por estar próximo al descanso y de esos tantos de notable factura. Interceptar, girar y fulminar por la parte baja. El Talavera fue otro en la reanudación. Con un Racing apelando a la contra, se acercó el cuadro visitante con cierto veneno, aunque en ocasiones aisladas.
Los verdes, por encima de los 4.500 animando, vuelven a durmir como líderes. Cautelosos, pero queriendo soñar. Así se construyen las grandes hazañas, perdiendo el miedo y abriendo camino hacia adelante. Resta por comprobar qué hace el otro invicto del grupo primero, el Linares, que compite este domingo.