
RAÚL SALGADO | A Coruña | Domingo 11 diciembre 2022 | 20:51
Es uno de los foros donde más ruge la hinchada verde. Lo hizo este domingo en Riazor, pero eso no quiere decir que el espectáculo sonriese. Entre Deportivo y Racing hubo pelea por ambos bandos desde el primer minuto y los verdes, muy al principio, defendieron con cierto empeño y oficio. Sacrificó parcialmente su filosofía y apeló a la calma en un partido que iba a ser muy exigente.
Lo encaró con la recuperación de Álex López en el once inicial, el regreso tras su sanción de David Castro y la vuelta al banquillo de Luis Chacón y Quique Fornos frente a la alineación del miércoles pasado. Sólido el conjunto herculino atrás en una labor de refuerzo de una de las piedras que están lastrando su camino este curso.
Joselu, a la caza como ave rapaz en la posición más alejada; Gianfranco Gazzaniga, inicialmente seguro bajo palos. Pero todo cambió a modo de impacto porque el que llevaba el protagonismo ofensivo era el cuadro local. El visitante encontró algún resquicio para su juego y confirmó su estrategia tranquila para un duelo que podría ser eléctrico.

Los de Óscar Cano, mucho más potentes de lo que aventuraban los tambores de guerra tras su derrota de la última jornada. Falto de plenitud al exhibir garra, pero vaya si la tenía. Vaya si la acabaría destapando. El Racing apostó por un desgaste inútil y por la paciencia como medicina. Quiso ser hábil Carlos Vicente, la llave que abría la puerta al ataque y deshacía líos atrás.
En la grada, un millar más los mezclados entre la afición coruñesa. Manzanara, maestro en la cobertura a quienes querían acceder más allá del muro, de Svensson a Víctor Narro. En el 19, con un disparo directo a Mackay, Álex López confirma lo conocido, iba a ser líder. Justo después, la tuvo el Deportivo, pero falló Quiles de cabeza ante un Gazzaniga desplazado. La retaguardia ferrolana, cumpliendo sin aspavientos.
Los de Parralo, concediendo demasiado y necesitados de frenar las internadas con más contundencia. Los peores augurios se ratificaron cuando el portero naval dejó la puerta de par en par para que marcase Diego Villares a placer en el 24. No invitaba al optimismo el panorama. Se luchaba, pero un peldaño por debajo en efectividad. Ahora bien, un mundo por delante.

El plantel ferrolano, sudando en las disputa. En el 29 ya fue demasiado cuesta arriba. La cita exigía un renacimiento que olvidase un juego pacato que no dejaba frutos. Una presión asfixiante, disputas de alta tensión. La amarilla de Álex López en el 33 tras un agarrón, quizá otra muestra de pulso acelerado. Demasiado ímpetu sin control. Rozó la proeza del 3-0 con Isi Gómez de cabeza en el 34.
Por (no pocos) momentos, irreconocible, desdibujado y capaz de ir perdiendo por goleada. Esbozó el Racing un lanzamiento en el 39, insuficiente ante tanta imprecisión. Esta vez era el Deportivo el que concedía cierta cuota de poder a los verdes. Pintaban bastos tras el descanso y el segundo tiempo nació con nuevo brío atacante de los blanquiazules.
No había color, el dominio seguía teniendo un dueño más que evidente. Y Cristóbal Parralo demoró algo menos de lo habitual las rotaciones, nada menos que un triple cambio. Fue, otra vez, algo parecido a una enmienda a la totalidad porque el empuje fue completamente distinto con la entrada de Luis Chacón, Manu Justo y Jaume Jardí. Al menos, en ciertas fases.

Pero, claro, el Deportivo continuaba agazapado y el Racing, frío como la tarde, no era capaz de superar líneas por más que el 2-0 no evitó que la rabia fuese en parte anfitriona. Intimidaba y no lograba ampliar su renta a un punto inaccesible. Quería más en acción y marcador. Para colmo, el juego verde se cargó de tarjetas y protestar o enfadarse no va a alterar decisiones arbitrales, por ejemplo.
La versión más fiera, el torbellino, regresó ya de forma más esporádica en la zona herculina, dispuesta a poner a prueba temores y nervios. Con 30 por delante, un cabezazo pudo reabrir la pugna. Bien Jaume Jardí, que hizo que el balón acariciase los palos de Ian Mackay. Tiró de honor el grupo de Cristóbal Parralo, pero las divisorias enemigas estaban blindadas y apareció otra vez la falta de reflejos.
También lo hizo el efecto inundación, verse desbordado. Más modificaciones de calado sin éxito para despedir un partido más por mucho que el alrededor sea distinto a cualquier otro, pero, principalmente, un gran toque de atención. Acude el sábado a A Malata otro contrincante de campanillas y el espíritu tiene que ser el de siempre. El de antes, sin maquillajes. Será el último compromiso antes de Navidad.

FICHA TÉCNICA
DEPORTIVO | Ian Mackay, Antoñito, Lapeña, Martínez, Raúl Carnero, Rubén Díez (Jaime en el 91), Diego Villares (Yeremay en el 91), Isi Gómez (Álex Bergantiños en el 77), Quiles, Svensson (Gorka en el 91) y Víctor Narro (Kuki Zalazar en el 67)
RACING | Gianfranco Gazzaniga, Aitor Pascual, Tomás Bourdal (Jon García en el 75), David Castro, Brais Martínez, Jesús Bernal (David del Pozo en el 79), Fran Manzanara, Carlos Vicente, Álex López (Luis Chacón en el 51), Heber Pena (Manu Justo en el 51) y Joselu (Jaume Jardí en el 51)
GOLES | 1-0, Diego Villares, minuto 24; 2-0, Svensson, minuto 29
ÁRBITRO | Guillermo Conejero (Extremadura), que amonestó al local Isi Gómez en el minuto 43 y a los visitantes Aitor Pascual en el 9, Álex López en el 33, Fran Manzanara en el 55, Jaume Jardí en el 59, Carlos Vicente en el 76 y Manu Justo en el 88
INCIDENCIAS | Estadio Abanca Riazor, 18.452 espectadores (dato oficial del club)