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¿Por qué no nos regalamos flores para decirnos que nos queremos?

M. F. | Ferrol | Viernes 12 febrero 2021 | 22:19

A más de una eso de que alguien nos regale flores por San Valentín no acaba de convencernos. Bien por cursilada, bien por un amor romántico en el que ya hace unos cuantos ensayos feministas que hemos dejado de creer, bien porque no hay otra persona que nos las regale, bien porque identificamos la fecha con el capitalismo voraz.

Sin embargo, este año todo es diferente y cualquier pequeño cambio puede ser revolucionario. No sé si habéis visto La boda de Rosa, en la que Candela Peña —harta de que todo el mundo disponga de su vida, de su tiempo, de su incapacidad para decir que no— decide dejarlo casi todo y casarse consigo misma, prometiendo respetarse, amarse y todas esas cosas.

Una preciosa oda a los autocuidados que tanto nos faltan, dirigida por Icíar Bollaín, cuyo visionado me ha influido poderosamente. Eso, unido a que para los y las floristas tampoco está siendo una época nada fácil —recordemos que en Difuntos, una de las fechas más importantes de su campaña anual, empezaron las restricciones y sufrieron las cancelaciones—, me ha animado a mandarme flores a mí misma por San Valentín. Un buen dos por uno, queridas.

Además, por si se me hubiese olvidado, el Centro de Iniciativas Turísticas, Económicas e Sociais de Ferrol (CITES), en colaboración con el Concello de Ferrol y contando con la financiación de la Diputación de A Coruña, ha estado repartiendo 500 flores este viernes por el centro de Ferrol haciendo una campaña llamada Dillo con flores en la que también se sortea un gran ramo.

La persona afortunada podrá elegir la floristería donde quiere que se lo elaboren y podrá enviarlo a donde quiera. En mi caso, ya os digo que sería a mi casa. También propongo que le demos un giro al nombre de la campaña porque yo si le quiero decir algo a alguien le mando un guasap o llamo por teléfono. Así que sugiero que lo cambiemos por un Digámosnolo con flores y que este sábado hagamos nuestros encargos a la floristería del barrio. Repartamos amor del bueno.