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Dos años de cárcel para el vecino de Ferrolterra que entró en casa de su exmujer tras amenazarla

FERROL360 | Domingo 2 mayo 2021 | 22:28

«Aun tarda la Policía, ya te pude matar cuatro veces». Esta es una de las frases que Juan le dijo a su exmujer el día que entró en su casa sin permiso, la esperó hasta que llegase y la recibió en actitud amenazante en las escaleras que subían a la planta superior.

«Te digo yo que te vas a ir de aquí por las buenas o por las malas». «La puta de mi exmujer que se pasó toda la noche con su maromo follando». «¿Sabes lo que hiciste? Mira para mí, ten cara, 20 años de mi vida a la basura por una polla». «Me destrozaste la vida. Mira para mí, coño, ten cara para mirar para mí».

El asunto pasó por el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol y ha terminado en la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña. El tribunal provincial, de acuerdo con el veredicto del jurado, ha condenado a dos años de cárcel a este hombre por acceder a la vivienda de su exmujer sin consentimiento después de haberle enviado mensajes de WhatsApp con la intención de «humillarla, atemorizarla, y lograr que accediese a su deseo de reanudar la convivencia».

La Audiencia, como autor de un delito de allanamiento de morada en concurso con otro continuado de coacciones graves, también le ha impuesto la prohibición de comunicarse y de aproximarse a menos de 400 metros de la víctima durante cinco años, así como el abono de una indemnización de 10.000 euros.

Juan y la víctima estuvieron casados durante 20 años y tuvieron dos hijos. Dejaron su relación en 2004 temporalmente, cuando ella lo denunció por un delito de lesiones por el que fue condenado en junio de aquel año a una pena de ocho meses de prisión que no llegó a cumplir al no tener antecedentes.

Retomaron después la relación hasta 2015, fecha en la que se separaron de nuevo y tramitaron el divorcio. Recoge la sentencia que Juan nunca aceptó la ruptura de su relación e intentó reanudarla, un extremo que ella rechazó. Mantuvieron una amistad hasta septiembre de 2018, cuando él se enteró de que la mujer empezada a rehacer su vida saliendo con sus amigas e incluso teniendo relaciones con otros hombres.

«Para evitarlo y forzarla a retomar su relación sentimental, le envió desde su teléfono hasta el mes de noviembre mensajes de WhatsApp en los que, para humillarla, atemorizarla y lograr que accediese a su deseo de reanudar la convivencia», tal y como recoge la sentencia.

Los mensajes de un maltratador

Él mismo se reconoce en algunos de los mensajes como un «alcohólico y un maltratador» y dice que, de no ser por eso, «estaríamos juntos riéndonos de todo porque sé que nos quisimos más que nadie, pero yo no quise aceptar mis enfermedades».

También manda recado al entorno de la víctima: «Por favor, y es lo último que te pido. Dile a tu amiga o amigos que son unos hijos de puta. Que lo digo yo». Una vez que se entera de que ella podría estar con otro hombre, los mensajes se endurecen: «No te voy a pasar nada, aprovechada, me engañaste. Mándame a la cárcel. (…). Si me denuncias vas a tener que decir muchas cosas».

Asimismo, parece haber convencido a su hija de que actúe como informadora de los movimientos de su exmujer, que se cree con derecho a fiscalizar: «Que me tenga que levantar de la cama y coger un taxi por mi hija, y me dices que lo inventa. Y voy y lo veo con mis ojos, toda despeluxada. Qué mentirosa eres». «Denúnciame porque si no alguien va a morir», llega a escribir el 17 de noviembre de 2018 pasadas las 22:30 horas.

Con todo, a pesar del testimonio de la víctima, la Audiencia no considera probado a mayores que en la tarde del 20 de abril Juan accedió al domicilio de su ex y hubiese subido a la planta superior. Allí, según el relato de la mujer, entró en su habitación cuando ella estaba en la cama.

La víctima habría pedido que se marchara; pero él, según su relato, se le habría echado encima «con ánimo libidinoso», inmovilizándola, sujetándola por los brazos mientras ella intentaba liberarse. Él habría conseguido mantener relaciones sexuales penetrándola por vía vaginal. Sin embargo, estos hechos no se han considerado probados por el tribunal provincial.