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«Nos piden que cuidemos Ferrol, que rehabilitemos, pero la ley no es igual para todos»

M. CORRAL | Ferrol | Lunes 31 agosto 2021 | 12:12

Compraron un piso en un inmueble del siglo XVIII en uno de los barrios históricos de Ferrol. Se gastaron por aquel entonces unos 120.000 euros en su compra e invirtieron más dinero en su rehabilitación, siguiendo escrupulosamente las ordenanzas y velando por el patrimonio que iban a convertir su hogar. La vida de este matrimonio ferrolano y su hija estaba siendo tranquila hasta que en 2017 abrió un negocio de hostelería en el bajo de su casa y comenzó la pesadilla.

Evitaremos dar las señas de la pareja, de su piso y del negocio porque, al otro lado del teléfono, intuimos miedo a posibles represalias. Desesperados por la inacción de las administraciones, decidieron escribir a la prensa pidiendo ayuda para difundir su historia, que lleva años en conocimiento del Concello y la Policía. No en vano, pesa incluso sobre el local una orden de suspensión inmediata de actividad por lo haber legalizado la actividad ni las obras que habían realizado, pero nunca se llevó a la práctica, acusan.

La causa principal de la problemática es la colocación de la extracción del local, que se hizo a espaldas de los vecinos y sin cumplir con la legislación vigente, explican los afectados, añadiendo que existe un riesgo real de incendio. «Cuando compramos el piso, la propietaria nos dijo que el bajo —que había acogido una tienda de ultramarinos—, no podría albergar un negocio de hostelería por sus características. Ahora, ¿a quién le voy a alquilar o a vender una casa que huele siempre a fritanga?». Describen un «olor insoportable» y una constante pátina de grasa que se agarra a paredes, muebles y colchas.

«Indefensión y peligro»

Tras complicarse todavía más la relación con los dueños del local en las últimas semanas, han decidido pedir, desesperadamente, que el Concello revise el expediente y tome medidas de una vez por todas. Para ello han enviado comunicaciones al edil de Urbanismo, Julián Reina, y también al Área y a Atención Ciudadana. «Nos encontramos en una situación de indefensión y peligro», aseguran, explicando que se han puesto, asimismo, en contacto con la AVV de A Magdalena.

Relatan que hace 4 años, antes de que los hosteleros comprasen el local, hablaron con ellos para adelantarles que «no podían poner cocina porque no les íbamos a dar permiso para la colocación del tubo de extracción, ya que tendría que pasar por una de las fachadas de la casa». Sin embargo, eso no les supuso ningún problema y, tras empezar su actividad sin extracción alguna, terminaron colocando los tubos sin el permiso de los propietarios de los pisos, que deberían haberlo aprobado por unanimidad.

Al margen de la ley

Fueron varias las denuncias formuladas por este matrimonio ante el Concello, pero «les dio igual a ellos y al Ayuntamiento a pesar de que no tienen permiso ni cumplen la normativa». Ahondan en que pegado al bajo había un antiguo patio de carruajes del que tienen uso privativo, pero no es de su propiedad, «y lo convirtieron en una cocina»: «Entre otras aberraciones, cambiaron el portalón que tenía por una vulgar puerta a la que añadieron mosquitera por donde salen todo tipo de olores. Le dieron más altura al patio e incluso pusieron un tejado. Todo ello en la fachada lateral».

También, añaden, los dueños del local llegaron a taladrar los marcos de piedra para instalar unas contras, un extremo que fue denunciado al Concello y esta vez sí les mandaron retirar. Lo que más les indigna, además de las molestias derivadas de una extracción que no cumple la normativa y de la actitud de los hosteleros, es que al matrimonio le miraron con lupa cada detalle de su reforma de su casa, cada material, cada cambio «y ellos en el local han podido llevar a cabo actuaciones ilegales casi sin problemas»: «Nos piden que cuidemos Ferrol, que rehabilitemos, pero la ley no es igual para todos», concluyen.