
RAÚL SALGADO | Ferrol | Domingo 5 diciembre 2021 | 14:30
Con un «Non podemos estar máis felices» le bastó a Chelo Loureiro para festejar en redes sociales su primera nominación como directora en la carrera por los Goya. Es un camino que ya conoce la productora cinematográfica, que agarró la estatuilla en esos mismos premios en 2017 como responsable de «Decorado», mejor cortometraje de animación.
Cara visible de Abano Producións, debuta en la dirección con «Valentina», a estrenar este próximo viernes. Aunque dice que se ha metido «nun fregado importante», la ferrolana afronta este ciclo «con moita ilusión» y con «moitísimo traballo».
Valora que para lanzar este trabajo ha echado una mano «bastante xente», importante porque ha sido «bastante complexo» en tiempos de pandemia. Esa labor coral le lleva a hablar de una «autoría compartida» en una obra que lleva «moitísimos anos» fraguando.

«Era necesario ver unha película como esta, levaba anos buscando a alguén que quixera facela», estima Loureiro, que acabó por lanzarse a la piscina. Al verse «moi preto da xubilación», decidió que antes de su retirada quería «ver esta obra».
Y se puso «man a man» con su hija, la actriz Lúa Testa, para escribirla: «Puxémonos hai cinco anos, o financiamento tamén leva moito tempo; son obras moi custosas». La historia de «Valentina» tendría que estar «rematada xa o ano pasado», pero la directora afirma que el estallido de la pandemia de la covid-19 «fixo un estrago moi grande».
Incidió en su «liña de flotación» y el teletrabajo no era la opción válida: «Foi moi duro ter que parar as máquinas, era moi complicado traballar dende a distancia». No en vano, una de las grandes impulsoras del audiovisual gallega resalta que en la animación se «pode teletraballar, pero o resultado non é o mesmo».

Chelo Loureiro dice que todos «os traballos creativos nútrense da colaboración», de las ocurrencias de cada miembro del equipo.
Esas aportaciones son muy importantes en este filme, que tiene un mensaje muy definido, la «necesidade de que a igualdade que tanto pedimos sexa real». Su protagonista, con síndrome de Down, sirve para poner «o foco nas capacidades, unhas máis e outras menos visibles».
No deja de ser el relato de «unha nena que quere conseguir o seu soño», que se «respecten as diferenzas porque todos somos diferentes». Ahora espera al veredicto del infantil, el público más exigente, pero también, sin ir más lejos, al de un público de edad avanzada que puede sentirse identificado.

«Cando nos facemos maiores, tamén nos tratan coma nenos, con apelativos cariñosos», apostilla. Loureiro no descuida que hay «xente que non sabe achegarse» a personas con discapacidad y ahí reside otra premisa de «Valentina», la educación.
Se ha rodeado de otro ferrolano, el cantautor Andrés Suárez, o Emilio Aragón para la película: «A parte boa de cumprir anos, coñeces a moita xente; Andrés era amigo de Lúa dende neno, está entusiasmado». Y Aragón, «enorme compositor», participa en el que enmarca como «a miña minúscula homenaxe a Miliki, un dos artistas máis completos que existíu».