M. C. | Ferrol | Sábado 22 agosto 2020 | 13:42
El 28 de abril el Sergas remitía en su informe diario que los casos en el área sanitaria de Ferrol se habían elevado a un total de 407, la cifra más alta de afectados que han registrado las comarcas hasta la fecha. Entre ellos, 378 estaban en su domicilio y 29 en el hospital, cuatro en la UCI y el resto en planta. Las familias de 25 vecinos se habían tenido que despedir de ellos para siempre y en la distancia.
En este contexto de rebrotes de COVID-19 que vivimos, llamado por algunos políticos «segunda oleada», hemos perdido la perspectiva de las cifras que hace apenas unos meses nos acompañaban a diario. Es común, incluso entre el equipo que hace Ferrol360, que resulte complicado recordar los números de las semanas más duras de la pandemia y nos parezca que ahora son insostenibles.
En efecto, estar a tres positivos de llegar al centenar de casos no es ni mucho menos un triunfo, pero nos sitúa exactamente al nivel del 28-29 de marzo con la enorme diferencia que ahora ninguno está hospitalizado. El primero de aquellos días se contabilizaban 63 positivos (41 ingresados, 10 en UCI) mientras que el segundo ya se cifraban en 142 (46 ingresados, 12 en UCI). El incremento tan brutal lo explicó el Sergas por el aumento de PCRs, que en Ferrol se empezaban a hacer en el Covid-auto.
Conviene recordar, antes de fijarnos en la equivalencia de números durante la desescalada, que tan solo un día después del pico registrado el 28 de abril, el Sergas cambiaba de criterio a la hora de facilitar sus datos y se vino la hecatombe en todas las gráficas: de los 407 pasábamos a los 159 el 29 de abril. Cinco de ellos en UCI, 26 en planta y 128 en sus casas.
Explicó Sanidade que se debía al nuevo protocolo del Ministerio de Sanidad y que hasta el momento solamente contabilizaban altas médicas, pero que ahora el recuento sería de altas epidemiológicas. Es decir, que las personas con PCR negativa que todavía se estuviesen recuperando de las secuelas del virus dejaban de formar parte del recuento de casos activos.
Aclarado este cambio de rumbo que protagonizó las pesadillas de los periodistas, tenemos que avanzar hasta el 11-12 de mayo para situarnos en cifras parecidas a las actuales ya en la desescalada. En esa primera jornada había 107 (10 más que ahora), con 3 en UCI y 6 en planta. Al día siguiente ya bajaban hasta los 87 (a niveles muy parecidos a los de este viernes), contando los mismos 3 en UCI y 3 en hospitalización. Los fallecidos eran ya 33, una cifra que no se movió desde el 9 de mayo.
Este sábado Sanidade ha informado de un total de 97 casos en nuestra área sanitaria que abarca los 20 municipios de Ferrolterra, Eume y Ortegal; pero al contrario de aquellas fechas anteriores en las que vemos similitud de casos activos, ahora ninguno de ellos está hospitalizado, sino que todos están en domicilios, precisamente el cambio de tendencia al que hacen alusión los expertos.
¿Qué ha cambiado?
La proliferación de test y de rastreo de posibles positivos aumenta las cifras del recuento, pero no así el número de pacientes graves. Aquel 28 de abril Galicia tenía 73 personas en UCI, 495 en hospitales y 6.379 en sus casas. Ahora son 8 en Ciudados Intensivos, 63 en planta y 2.077 en sus domicilios. El propio Fernando Simón lo analizaba en sus últimas comparecencias.
Explicaba que las cifras en España siguen al alza, pero matizando que se trata de una subida controlada que permite implementar medidas de control y con «un porcentaje muy alto de asintomáticos», más del 50 %, que significaría que «estamos siendo capaces de detectar de forma muy precoz».
El epidemiólogo ha señalado que solo el 5 % de los activos son mayores de 70 años y la media del paciente estándar ronda los 39 años en mujeres y los 42 años en hombres. Con estos datos, apunta Simón, no hay riesgo de colapso sanitario inminente porque la ocupación de las camas está en torno al 3 %.