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Masaya, el japonés que se enamoró de Ferrol

FERROL360 | Viernes 27 noviembre 2020 | 10:01

Entró en la floristería La tienda de Emma (plaza de Amboage, Ferrol) porque «me gustan las flores» y también porque en su Japón natal están acostumbrados «a visitar todos los lugares que te interesan como floristerías, mueblerías o ferreterías aunque sea solo para mirar».

Masaya Babazono, más conocido por el sobrenombre artístico de Babachi, cumplirá este fin de semana 24 años y lo hará en Ferrol, a más de 18 horas de avión de su casa. Él vive en Kodaira, una ciudad de 190.000 habitantes que se sitúa en la parte occidental de Tokio.

Cocinero reconvertido en videógrafo freelance, llegó a la ciudad naval persiguiendo al jugador Kaoru Morioka, nacido en Perú pero de nacionalidad japonesa. Con él ha estado trabajando en varios de los vídeos que se pueden ver en el canal de YouTube del futbolista:

En sus ratos libres Masaya se ha dedicado a explorar Ferrol y uno de los primeros vídeos que publicó en Instagram no tardó en hacerse viral. Casi al mismo tiempo pidió ayuda a Juan Valiño, al frente de la floristería de Amboage, para encontrar a una modelo con la que grabar nuevas piezas audiovisuales.

Después de una intensa búsqueda apareció Laura Serantes, peluquera del equipo de Marina Allegue y modelo ferrolana, que ha accedido a ayudar al japonés desinteresadamente. Además de haber participado en varios proyectos audiovisuales, puede que les suene porque su rostro y el de su hermana melliza ilustran varias de las vallas publicitarias en Odeón.

Con una ferrolana sirviéndole de inspiración, Masaya se centró en buscar las imágenes perfectas para «emocionar a la gente». Lugares como San Julián o el Cantón, pero también tiendas como Berta o Acevedo forman parte de un vídeo que podremos ver en sus redes sociales esta próxima semana o la siguiente.

A Masaya —que solo habla japonés y con el que me comunico a través de mensajes de texto, traductor de Google y mucha paciencia por ambas partes— le gusta mucho Ferrol y, sobre todo, se queda con «la amabilidad de la gente y el paisaje urbano e histórico», pero no se moja al elegir un rincón favorito.

El trabajo que ha hecho aquí formará parte de su proyecto anual y le servirá de carta de presentación para sus clientes. De momento, Masaya pondrá rumbo a casa el próximo 1 de diciembre, pero asegura que quiere volver «si tengo una oportunidad y me lo piden». Quizás la Sociedad Mixta de Turismo pueda hacer esa petición, ¿se imaginan que Ferrol se ponga de moda entre los japoneses?