M. CORRAL | Ferrol | Lunes 30 noviembre 2020 | 20:00
En Ferrol nada de lo que ocurra a partir de ahora va a salvar la Navidad. Aunque podamos ser 20 a la mesa, aunque puedan venir los de Madrid, aunque la precariedad nos dé para cenar un par de centollos. Este año la pandemia se lleva por delante el símbolo navideño por excelencia en la ciudad naval: el belén de la Orden Tercera.
Esta es la primera vez que no encenderá su estrella para guiarnos hasta su entrada en sus casi 80 años de vida. La obra más querida y admirada de Alfredo Martín, del que sus hijos se hicieron cargo con gran cariño y responsabilidad desde su fallecimiento, sí se montará pero no podrá visitarse como hemos hecho desde que tenemos uso de razón.
Su hija Ana Martín nos lo confirma «con tristeza», intentando concienciarse y «pensando que, desde luego, hay cosas peores. Es por prevenir». No oculta que, para ella, serán unas fechas muy diferentes: «Van a ser mis primeras Navidades en 45 años sin vivir la Navidad».
Va a echar de menos «las risas, la ilusión de niños y mayores» porque no podrá materializarse «el reencuentro con mis otros hermanos, todos esos hombres que formaron parte de la grey de mi padre. Su legado humano, el más importante».
No obstante, avanza Ana, «intentaremos hacer algo en las redes», como hacer que las figuras manden un saludo virtual o que los famosísimos pajes envíen mensajes. No será lo mismo, pero en este año en el que nada ha sido lo mismo, escuchar el mítico observen cómo miren sus cabezas aunque sea por Facebook nos va a acercar un poco más a esa normalidad que tanto echamos de menos.