
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Martes 8 diciembre 2020 | 20:44
Ya no hay partidos fáciles para el Baxi. Aunque demuestre su superioridad y el rival aparente más dificultades para poner en riesgo su esquema, el avance de la temporada y la sensación según la cual la meta parece más cercana obligan a un esfuerzo adicional. El Maristas de A Coruña era inferior este martes, pero hubo que enfundarse el mono de trabajo.
Las herculinas tardaron casi 4 minutos en estrenar su casillero en un primer período en el que las universitarias no precisaban cambios llamativos. Irene Garí se empleó a fondo allí donde le dejaron, tanto para retener al rival como para plantarse ante el aro, y lideró la faceta anotadora en el arranque.
El escenario, muy diferente al de tres días atrás ante Ibaizabal. Dominio, seguridad y aplomo desde el inicio frente a un quinteto que no apuntaba a apuros a tenor de las dotes para aprovechar despistes coruñeses, la rapidez de reflejos de Boquete o la facilidad desde lejos para Patri Cabrera. Al cierre del parcial de apertura, un impulso que elevó la renta al 21-13.

Ya que el Baxi se exige, esa tendencia de algo menos a un poco más tendría que acentuarse en el desarrollo del partido. Sin embargo, es conocido que es costumbre en las de Lino López, particularmente esta temporada, relegar la procesión al interior; cuando las puertas se abren y el juego empieza, destila la confianza que le ha permitido pleno de victorias.
Pese a la claridad mental local, el Maristas quiso elegir el segundo cuarto para imprimir la garra suplementaria que pudiese aportar al duelo. Sin necesidad de vitaminarse, las ferrolanas se aferraron a su guion mientras las visitantes se desangraban en su eficiencia al marcar. Solamente 5 puntos a mayores para las rojas.
Números cantan, 46-18 al descanso. Tras dotarse de un rol más discreto, irrumpió Dynn Leaupepe y la llave del partido estaba ya en manos de las de A Malata, acompañadas como el pasado sábado por un puñado de espectadores. Garí fue tripulante de honor en la nave, como en el estreno, y el técnico foráneo no dudó en vociferar: habían tirado a la basura su labor.

El ocaso del segundo parcial ensanchó la ventaja del Baxi, inhabilitado para la relajación en la reanudación. No la hubo, como tampoco se atisbó reacción coruñesa por falta de armamento. Benet se citó con su mejor versión para ampliar una distancia ya de por sí notable, que durante el penúltimo tiempo se disparaba.
A la desesperada, el Maristas se topó con un abismo y el ambiente era de consistencia en la pista y optimismo en banquillo y grada. Las rotaciones fluyeron en las azules, con incorporaciones como la de Julieta Mungo y la tarea silenciosa, salvo en los números, de Aijanen. Sin mucho por dilucidar, 80-31 para afrontar el período final.
El marcador podía ser rotundo, algo ya conocido en filas de Lino López, si la ruta no se torcía y a la vista de que la escuadra herculina, sobre el papel, poco podía argumentar. Sin embargo, por más que las titulares del pabellón no flaqueasen en lo físico, el cuarto de los cuartos comenzó con un leve incremento foráneo en la canasta, 9 puntos en menos de 3 minutos.

Con un 80-40 redondo, el Baxi resurgió, aunque nunca se había marchado, y volvió a dar muestras del equipo que es. Pisando el acelerador sin pestañear, un 106-44 para decir adiós y con aplausos ya antes de acabar. El primer partido de la campaña con más de un centenar en el electrónico; a dos para el descanso, la siguiente parada será para medirse al Celta en Vigo.
(Fotos: Mero Barral© – 2020. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)