
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Domingo 3 marzo 2019 | 20:40
No ha sido una tarde agradable en A Malata. Más bien, un domingo de contratiempos y de guardar la ropa al nadar. Nunca mejor dicho. En un duelo marcado por el papel desafortunado de Javi Rey, el Paiosaco se vistió de aspirante a héroe en pleno Domingo de Carnaval.
Apremiado para recuperar la senda de los triunfos y con la exigencia de aprender la lección obtenida de sus últimos rivales, para el Racing estaba reservada la parte envenenada del partido. Y ya se encontró desde el comienzo con una defensa cerrada como pocas y un terreno poblado en favor de un dique de contención numantino.
Era una jornada para sudar la camiseta, para encharcarla ya estaba la meteorología. Los de Larraz, por lo pronto, se buscaban y se precisaban a sí mismos en su faceta más completa, máxime porque enfrente tenían a un bloque de una decena en aras de una misma faena.

Las líneas fueron demasiado estrechas para el ingenio verde. La prospección petrolífera se antojaba complicada por más que primero Pablo Rey y luego Joselu caracoleasen con templanza, después ayudados por Diego Seoane o Marcos Álvarez.
Consagrados al recurso a Miguel Villarejo por falta de posibilidades por otros lugares y víctimas de las prisas en la zona central del tapete, los racinguistas se encontraron con el mayor obstáculo. Se quedaron sin Javi Rey tras un aparatoso golpe y una segunda lesión que le acabó colocando en la camilla.
Paradójicamente, su salida desembocó en la incorporación de un Joel López ataviado de guerrero. Su debut fue un gol, primero como naval. Manteniendo el vigor hasta el descanso, el efecto efervescente se diluyó bajo el manto de diluvio del segundo tiempo.

El Racing, con el pánico en aumento, se dejó herir en exceso. Las estridencias fueron aprovechadas por otro equipo que sabe dónde y cómo hacer daño al más exigido de la categoría. Atrapados en un mar de nerviosismo, las líneas se borraron y en el juego reinó la anarquía.
Entró en liza, para colmo, ese factor intangible de la mala suerte. El que al despertar depositó feos regalos en A Malata. Goles cantados que se escapaban de las manos cuando el Paiosaco sí perforó la red en el 70.
En una cronología de hechos ya conocida, el resultado previsible. La llegada de Adrián Armental no renovó el armamento porque el contrincante estaba ya encaramado con velocidad de crucero. Sin relato para dar la réplica.

En un día digno de olvido, un penalti que pudo parar Rivas no quiso ser amigo de los verdes. El Paiosaco, en inferioridad. La guinda de un hombre que roza la épica, las tablas salvadoras de Pablo Rey. Ya era el 94. El banquillo, dispuesto a destrozar de tanta tensión lo que estuviese por delante. Más que nunca, gracias por un 2-2.
FICHA TÉCNICA
RACING | Diego Rivas, Seoane, Miguel Villarejo, Catú, Pau Bosch, Javi Rey (Joel López en el 37), Marcos Álvarez (Adrián Armental en el 71), Fer Beltrán, Juan Antonio, Pablo Rey y Joselu
PAIOSACO | Rama, Juanma, Aythami, Iriso, Beto, Edu, Pablo, Eiroa, Otero (Jesús en el 76), Diego Lois (Eloy en el 63) y Bilal (Iván Amor en el 91)
GOLES | 1-0, Joel López, minuto 37; 1-1, Pablo, minuto 70; 1-2, Eloy de penalti, minuto 85; 2-2, Pablo Rey, minuto 94
ÁRBITRO | Rubén Extremadura Hernández (Vigo), que ha amonestado a los locales Catú en el minuto 21 y Joel López en el 84 y a los visitantes Pablo en el 18, Aythami en el 30 y en el 79 (expulsado por doble amarilla), Eiroa en el 48, Iriso en el 77 y Eloy en el 81; además, expulsó en el 95 al técnico visitante
INCIDENCIAS | A Malata, 1.500 espectadores
(Fotos: Mero Barral© – 2019. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)