
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Domingo 22 septiembre 2019 | 18:48
Un habilidoso Sporting de Gijón B, un Racing con matices en la amplia gama de grises que ofrece un registro de color. Los de A Malata se aferraron al clavo de Adrián Armental, esta vez desde el inicio y en torno al cual se consagró una apuesta de principio por buscar su potencial.
Balones largos a su posición como complemento a un Raúl Tavares que repitió como puntal ofensivo. Abrió las primeras fisuras en defensa asturiana. Como los asientos de las gradas del estadio, la tonalidad del juego anfitrión no se desperezó hacia la alegría.
Garai hizo temblar levemente los cimientos de la zaga ferrolana. Unos metros más adelante, Joselu apareció y se le articularon dificultades. El juego contundente de los de Mareo puso en aprietos a un cuadro naval con poca precisión y empuje en declive en línea recta al descanso.

Sin credenciales de sobresaliente, el Sporting B repelía con suficiencia las acometidas racinguistas. Emilio Larraz exhibía rabia por balones perdidos, por necesidad de más reflejos y una dosis adicional de maldad.
Porque el filial entregó alma y especialmente cuerpo a una causa que no quería que fuese perdida. El once diseñado por el técnico maño se dejó llevar por las prisas en no pocos momentos y se encontró con cada vez más barreras sin pasaporte a partir del centro del campo.
Más por valía y tesón que por acierto, la artillería desembocó en varias ocasiones cerca de la meta de Javi Benítez. Sin suerte. Algún paradón de Diego Rivas quiso aderezar la receta en tiempos de apuros y de un rojiblanco lanzado a contras con veneno.

La imagen del Racing cambió en la reanudación, que brindó un arranque sobre portería sportinguista. Sin embargo, los verdes siguieron con cierta mantequilla entre sus botas y el balón y con algunos desajustes que expusieron a Diego Rivas bajo palos.
El juego duro del plantel asturiano no tardó en volver a asomar la pata. Con un guion visitante ya conocido, a los de Emilio Larraz les resultó particularmente complejo desarbolar el entramado del ágil contrincante. Más contras, más peligro; como estandarte, un César escurridizo de lado a lado.
Adrián Armental hizo repuntar su efectividad por el costado, pero unas parcelas por detrás la aguja no remataba la confección de la prenda deseada. El Sporting B intentó e intentó, aunque no es menos cierto que la belleza en la factura de sus oportunidades escaseó.

Entraron Juan Antonio y Marcos Álvarez, todo llamaba al optimismo entre nubes incipientes. Se vislumbraba otra luz para dar color al lienzo. Un revulsivo que no asustó al Sporting, capaz de seguir intimidando aunque se quedase en meras pretensiones.
La electricidad continuó fluyendo y se ejemplificó con la expulsión del entrenador visitante. Y el Racing aportaba síntomas de lenta recuperación, pausada porque moría en el camino. Consintió fluidez foránea y amarró un empate que deja una gris sensación como balance. 0-0, querer y no haber podido.
FICHA TÉCNICA
RACING | Diego Rivas, Seoane, Diego Garrido, Adrián Armental (Marcos Álvarez en el 68), Álex López (Fer Beltrán en el 84), Pablo Rey, Raúl Tavares, Quique Fornos, Iker Rodellar, Bruno Rivada y Joselu (Juan Antonio en el 68)
SPORTING DE GIJÓN B | Javi Benítez, Bogdan, Espeso, Pelayo, Villalón, José Gragera, Garci (Pablo García en el 77), Chiki (Bellini en el 83), Bertín (Dani Sandoval en el 91), Mece y César
ÁRBITRO | Manuel Pozueta (Cantabria), que ha amonestado al local Quique Fornos en el minuto 41 e Iker Rodellar en el 57 y a los visitantes José Gragera en el 4, Chiki en el 41 y Espeso en el 49; expulsó al técnico visitante Samuel Baños en el 73
INCIDENCIAS | A Malata, 2.000 espectadores
(Fotos: Mero Barral© – 2019. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)