Baker Street: el programa que convierte a adolescentes en detectives de su propio aprendizaje

Iago Barros, técnicas de Esudio , Equipo Laura

ALICIA SEOANE | Viernes 6 de febrero de 2026 | 13:40

Hay adolescentes que creen que no sirven para estudiar. Que lo suyo no son los libros, ni los exámenes, ni las matemáticas, ni la lengua. Que lo intentan, pero no llega. Que pasan horas delante de un cuaderno o, al contrario, no saben ni por dónde empezar. Y en medio de esa frustración, muchas veces aparecen discusiones en casa, inseguridad y una sensación que pesa más que cualquier asignatura: pensar que el problema son ellos.

Desde Narón, un programa bautizado con el nombre de la mítica calle de Sherlock Holmes intenta cambiar ese guión. Se llama Baker Street y nace dentro de Equipo Laura, impulsado inicialmente el pasado año por el educador Rubén, que puso en marcha el proyecto desde su diseño original, y que hoy continúa su recorrido bajo el liderazgo de Iago Barros, actual responsable del programa. La idea es clara: que los propios alumnos se conviertan en detectives de su propio aprendizaje.

Un proyecto que empezó en casa

Detrás del programa está Iago Barros Fernández, coordinador del programa y parte activa de un proyecto educativo que lleva acompañándole prácticamente toda su vida. Su vínculo con Baker Street no nace en un despacho ni en una teoría pedagógica. Empieza en su propia familia.

«Todo el tema de las técnicas de estudio nace principalmente por mi hermana. Estaba en segundo de la ESO y tenía problemas con los estudios, y pensamos en crear algo que no solo le sirviese a ella, sino también a más jóvenes que estuviesen en la misma situación», explica.

Aquella necesidad doméstica acabó convirtiéndose en un proyecto educativo que hoy acompaña a adolescentes de distintos puntos de España. Pero la clave del programa no está únicamente en mejorar calificaciones. Para el equipo, el problema va mucho más allá.

«Para nosotros los estudios no son solo una nota o un examen. Hay una parte emocional muy grande. Muchas veces los adolescentes acaban midiendo su valor personal por los resultados académicos», reflexiona Barros.

Cuando estudiar afecta a la autoestima

Uno de los puntos que Baker Street intenta abordar es el impacto emocional del fracaso académico. Porque, según explica el coordinador, el problema no se queda en el aula. «Si todos los días estás en un contexto donde te dicen que no se te da bien o que lo haces mal, eso termina afectando a la autoestima, a las relaciones familiares y a la forma en la que se ven a sí mismos», señala.

En ese proceso también entran en juego las familias, que muchas veces llegan al programa agotadas, sin saber cómo ayudar. «Nos llegan padres y madres que están a punto de tirar la toalla. Sienten que estudiar se ha convertido en una guerra constante en casa y no saben cómo acompañar a sus hijos», asegura.

El equipo defiende que el acompañamiento familiar es fundamental, pero insiste en que no siempre puede hacerse desde el rol tradicional de padre o madre, «el adolescente siempre va a ver a sus padres como padres, no como profesorado. Por eso a veces necesitan otro tipo de apoyo», explica.

Aprender a aprender

El programa Baker Street se articula sobre varios pilares, aunque Barros destaca dos fundamentales: la autonomía y el mindset, un concepto vinculado a la mentalidad con la que los estudiantes afrontan el aprendizaje. «Hablamos de motivación, autoestima y mentalidad positiva. Lo primero es que el adolescente crea que puede hacerlo. Si antes de empezar ya piensa que no vale, es muy probable que no lo consiga», afirma.

El objetivo no es que memoricen más, sino que aprendan estrategias. Cambiar la rutina de mirar apuntes durante horas por técnicas que les permitan entender y organizar el estudio. «Nunca buscamos el resultado directamente. El resultado aparece como consecuencia de todo el proceso», explica.

Ese cambio de mentalidad suele ser el primer paso hacia la transformación. «Cuando empiezan a ver que pueden avanzar poco a poco, es cuando todo cambia», añade.

Aunque Iago Barros es la cara visible del programa, insiste en que Baker Street es un proyecto colectivo. Detrás hay un equipo educativo que dirige Laura Adela, fundadora de Equipo Laura, centrada en la gestión emocional y la formación de familias. «Siempre digo que no estaría aquí sin el equipo que tengo detrás», reconoce.

Un método trimestral y online

El funcionamiento del programa se estructura en un proceso de tres meses con sesiones semanales en grupos reducidos de un máximo de cuatro alumnos. No son clases particulares tradicionales. Tampoco refuerzo de materias concretas. «Nosotros trabajamos para que adquieran la habilidad de aprender a aprender», explica Barros.

El formato es online, una decisión que nació durante la pandemia y que el equipo decidió mantener. «Descubrimos que el formato online no quitaba conexión ni cercanía y nos permitió llegar a alumnado de toda España», señala. Actualmente participan estudiantes de comunidades como Madrid, Andalucía, Baleares o Canarias.

Los grandes saltos educativos

Desde Baker Street detectan que muchas dificultades aparecen en momentos concretos del sistema educativo, especialmente en el paso de Primaria a Secundaria. «Con 12 años cambian el contexto, el profesorado, el ritmo y la cantidad de información. Muchas veces dejan de ser un alumno con nombre y apellidos para convertirse en un número dentro de un aula», explica.

A esa edad, añade, el cerebro aún está en pleno desarrollo, lo que complica la adaptación. «Muchos estudiantes ven que lo que les funcionaba antes ya no sirve y empiezan a pensar que el problema son ellos», señala.

El programa suele recibir dos tipos de alumnado. Por un lado, quienes dedican horas al estudio sin resultados. Por otro, quienes nunca adquirieron una rutina de trabajo. «Son perfiles diferentes, pero la base emocional es muy parecida: frustración, bloqueo y sensación de incapacidad», explica Barros.

Cuando aparece la luz

Si algo emociona al equipo son los mensajes que reciben al finalizar el programa. «Lo más gratificante es cuando un adolescente te dice que pensaba que no valía para estudiar y que ahora ve un camino», confiesa.

Para Baker Street, ese momento es el verdadero éxito. Desde Equipo Laura insisten en que el acompañamiento familiar forma parte esencial del proceso y cuentan con una escuela para padres basada en la disciplina positiva.

Y para quienes están viviendo esta situación, Barros lanza un mensaje claro: «No están solos. Hay muchas familias en la misma situación y hay salida. Esa frustración, esos nervios y esas tensiones pueden cambiar si se encuentran las herramientas adecuadas». Porque, como defienden desde Baker Street, aprender no es solo estudiar. Es descubrir que uno puede hacerlo.