
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 8 enero 2018 | 23:00
La sorpresa del roscón suele resistirse. Tarda en colisionar con la dentadura. Más o menos, la traducción gastronómica de la eterna oda a la emoción que representan los duelos del Star Center Uni. El cauce puede discurrir más o menos revuelto durante la refriega, pero al desembocar en el mar siempre hay agitación. Está garantizada.
María Araújo abrió la cuenta en la tarde de Reyes contra el Embutidos Pajariel Bembibre. Mantas en las piernas en Esteiro, frío invernal. Defensa cerrada de las castellanas, que tardaron en sacar lustre a su ataque. Una canasta de Bea Sánchez ratificaba luego que su entendimiento con Araújo era indispensable. Les apoyaría Rachael Vanderwal.
Con amplia ventaja local, el primer tiempo muerto y las concesiones iniciales a puntales como Brittany Brown. Arrastradas por un comienzo de imprecisión frente al aro, las de Lino López se sustentaron en la propia Vanderwal para solventar dudas. Cuando más apretaba el marcador.

Con más tranquilidad, Alexis Prince agitó la cita y recuperó su papel habitual. Saicha Grant-Allen, una torre anotadora en bando rival; el despertar de Sánchez y Araújo, la primera remesa de grandes aplausos. Coincidió con una incapacidad manifiesta del Embutidos Pajariel Bembibre en tiro exterior. Enemistadas con el tablero, pero encomendadas a Brown.
A cambio, el Star Center Uni desplegaba un juego bien definido a la espera de mayores frutos. El técnico ferrolano incidió en la pizarra mientras la soberana Bea Sánchez reforzaba sus conceptos y luego decidía con su máscara. El electrónico podía resultar desorientador por momentos. Se sumó Ana Calvo, de pensativa a resolutiva al escape.
El grupo foráneo intentaba asomar la cabeza; la respuesta, más dosis de Araújo. Arriesgando y acertando, Prince reafirmó el énfasis frente a un contrincante que no se amilanó. La cita se excitó y entró Patricia Cabrera, dosificando sus excelentes irrupciones.

Al filo del descanso, afloraron fallos en última instancia; a la par, emergió la efectividad visitante. En momentos de miedo, Alexis Prince y su aparente calma. Más de una y dos veces. Se aprovecharon balones largos desde cancha rival y se despegaron las universitarias en el electrónico. Al mismo tiempo, empezaba a provocar descontento la actuación arbitral. Nada nuevo.
Con más fallos desde el exterior del Bembibre, el Uni aplicó una receta conservadora mientras no llegaba el renacimiento completo. Para culminar, la seguridad en sí misma de Patricia Cabrera encontró la canasta sin matices. Tras un segundo período más variado, un ajustado 43-36 al ecuador del evento liguero.
Sin prisas, la reanudación. Firmes y seguras las leonesas, peleando cada balón las navales. La afición se enchufó con el marcador igualado cuando la insistencia no dejó alegrías, sino dificultades. A menos de 4 minutos para el último cuarto, remontada del Embutidos Pajariel.

El partido entró en una fase de descontrol. Insatisfecho Lino López, un tiempo muerto cimentó la reconstrucción. Sin embargo, el Bembibre cuajó un balance para el delirio y el Star Center Uni desaprovechó sus escasas oportunidades. La parroquia, el mayor baluarte; Patricia Cabrera, la encargada de encender la esperanza.
En racha, el cuadro berciano se amoldó al nuevo escenario surgido de las idas y venidas del estreno. Demasiada bondad, perdón excesivo. La benevolencia, en enésimo carrusel, se encarnó en rabia para recortar distancias. Tras ir por delante, ahora tocaba remar. Un 59-57 al terminar el tercer cuarto, todo por decidir.
Dominio que se escapaba de las manos y volvía poco después. La reacción definitiva, perfecta demostración de labor útil al calor del aumento de los errores castellanos. Después de tanto vaivén, alta anotación. Un 82-69 para seguir escalando, con 22 puntos de María Araújo. 2018 acaba de poner la alfombra y las ferrolanas van a pasear por ella con vitola de campeonas.