
REBECA COLLADO | Ferrol | Jueves 25 enero 2018 | 14:02
En los últimos días ha saltado la polémica en las redes sociales por la imposibilidad de acceder al bus urbano de Ferrol con una mascota en transportín. María Novo, de la asociación Hogar de Wilbur, ha sido una de las últimas usuarias en sufrir esta problemática, ya que la pasada semana no pudo subir al autobus con destino Neda al llevar a una gatita en su transportín.
Novo quiere dejar claro que «los conductores no tienen la culpa, porque siempre suelen hacer la vista gorda y dejan subir al autobus con transportín» ante las críticas que los trabajadores han recibido en las redes sociales.
«La empresa no lo permite y hemos escrito cientos de correos a lo largo de casi dos años para intentar hablar con ellos y cambiar esa norma, pero no tenemos respuesta», se queja Novo, que lamenta además que los derivan continuamente a la Xunta de Galicia y al Concello sin darles ninguna solución.
Su objetivo es «llamar la atención sobre esta situación porque como usuarios tenemos derecho a llevar a nuestras mascotas en transportín», comenta María Novo. Considera que esta norma de Tranvías de Ferrol es «absurda y obsoleta» porque desde hace años se permite llevar animales en transportín en aviones y trenes.
Con todo, recalca que el conductor que le negó la entrada al bus lo hizo de una forma muy educada, pero señala que «de 85 céntimos que me cuesta el viaje de Ferrol a Neda se convirtió en más de ocho euros».
Por su parte, Jesús Fernández, gerente de Tranvías de Ferrol ha explicado a Ferrol360 que «non hai normativa específica sobre o tema» y que «nós sempre permitimos levar animais no transportín ata que tivemos un percance cunha persoa alérxica aos gatos que dixo que nos ía denunciar».
Ante esta situación, la empresa decidió no permitir la entrada al autobús con animales en transportín. Fernández señala que «ante os dereitos duns e doutros, a saúde é o primeiro» y apunta que «no momento no que a Xunta de Galicia nos mande unha norma teremos algo ao que agarrarnos, pero conciliar os dous dereitos é difícil».
A este respecto, María Novo comenta que «entiendo que hay problemas de alergias y si en ese momento en el bus hay una persona que es alérgica es cuestión de esperar al siguiente o colocarse al fondo, no habría problema».
En todo caso, asegura que «nunca hemos tenido problemas con el resto de usuarios del bus, al contrario, te suelen preguntar si llevas un perrito o un gato». Sobre esta posibilidad, Fernández defiende que «tamén o falamos, pero é unha situación difícil para os condutores porque ¿se sube alguén alérxico despois, que facemos, baixar ao do transportín?».
Novo indica que en ciudades como A Coruña y Santiago de Compostela sí se permite la entrada en el bus siempre que la mascota vaya en su transportín y reclama que Ferrol no sea distinta.