
RAÚL SALGADO / DIEGO ESPIÑO (PONTEVEDRAVIVA) | Ferrol / Pontevedra | Domingo 18 febrero 2018 | 21:10
«Habíamos puesto mucha esperanza, pero las cosas han salido torcidas; no hemos sabido darle la vuelta al partido», confesó Fran Beade. Por segunda y última semana consecutiva, el preparador físico ejerció de entrenador del Racing en la caseta y en sala de prensa ante el castigo federativo a un Ricardo López Felipe visiblemente abatido en una cabina de Pasarón.
Para el técnico, se vio a un Pontevedra que se «xogaba a vida» y a un rival «expectante». Quizá «por medo» o porque le «superaba a situación». El plantel del Lérez, a su juicio, «estivo mellor posicionado» y «gañaba todos» los duelos de uno contra uno uno, «combinando» y consiguiendo «chegar á area» verde con nitidez.
Sin embargo, los navales no eran capaces «de conseguir iso», pero en la segunda mitad «o equipo estaba doutra forma». Como las cosas pueden salir fatal cuando ya van mal, «o terceiro gol fixo moito dano». De los dos primeros, atribuyó el inicial a «un erro individual, cousa que pode suceder, pero a reacción tampouco foi excesivamente boa».

«Mackay estaría tapado, pero foi unha xogada como as que están pasando ultimamente; o segundo, parecido», destacó Beade. ¿Qué se le puede decir ahora a los seguidores? A su entender, para «o racinguismo non queda outra mensaxe que a da esperanza; dende o vestiario, o que falta de competición, imos tentar dar o máximo, é a nosa obriga».
Preguntado por los tres cambios a un mismo tiempo, consideró que, «lógicamente, el resultado condiciona un poco todo». Ya que la «imagen que vimos no era lo que esperábamos, intentas hacer una revolución». Apuntó a «tres cambios más que justificados; los que entraron han hecho un buen partido, han sido protagonistas».
El preparador indicó con claridad el balance del Racing: «Eran más de 3 puntos para nosotros, no hemos dado la cara». Aunque se introdujo en el vestuario tras culminar la cita, había dicho «antes aos meus xogadores que tranquilizaran» a los aficionados y hubiese un «comportamento normal; é lóxico que lles increparan un pouco, é unha situación moi tensa».