
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Domingo 16 septiembre 2018 | 21:45
En lo alto de Tribuna, dentro de la cabina, comentaba este domingo un compañero de gremio que vivíamos uno de esos partidos sobre los que apetece escribir. Más allá del marcador, un duelo vibrante y aderezado con dosis de polémica. Un cóctel perfecto en manos de un público a la expectativa.
Ahora bien, también ha sido un encuentro que deja aspectos para la reflexión. Sin ir más lejos, las carencias defensivas de un Racing amordazado y desordenado cuando más apretó la tecla el Céltiga. Paradójicamente, el espectáculo fue a más con un plantel naval en inferioridad numérica y un rival a la baja en lo físico.
Lejos de la idea primigenia de que los de A Illa de Arousa serían fieles al patadón y la zaga cerrada, se subieron pronto a las barbas con una contra. El juego no acababa de desquitarse de la parte central con cierta soltura.

Desbordó como suele Marcos Álvarez y lo intentó Pablo Rey de cabeza ante un Céltiga combativo y sabedor de que una menor calidad en su plantilla no tiene que suponer de antemano la derrota. Se demostró. Amarró al capitán verde durante el primer tiempo, abocando a Emilio Larraz a sucesivas instrucciones.
Obligado a fiar sus opciones a un río revuelto, se topó con rapidez arousana, pero rompió la igualdad a instancias de Juan Antonio. El andaluz, tras enfilar previamente el de Ortigueira, cerró una acción magistral para dar el vuelco.
La alegría fue efímera. Álex Fernández firmó un empate previsible tras una cabalgada ferrolana a la desesperada, que de nada sirvió. Los visitantes ratificaron que morderían para amarrar al menos las tablas y un teórico forcejeo del autor del primer gol local dejó a los de A Malata con uno menos.

El arbitraje olió bastante desde entonces. A pésimo arbitraje. En bando pontevedrés, Arinse volvió a la caseta para eludir una presumible expulsión. Nico obraba la remontada en el 38 y ponía al Racing contra las cuerdas con talante desbocado. Los anfitriones dejarían algún lance más para el sonrojo en la retaguardia.
Eso sí, en la reanudación se vio más descaro pese al golpe que reflejaba el electrónico y las exigencias que les frenaban. Adrián Armental cubrió la vacante de Villarejo e inyectó mayor profundidad ofensiva a partir del trabajo y de una evolución ascendente. Esa apuesta fresca la consolidó Javi Sanmartín.
Insistiendo en el deseo de salir del pozo, Joselu encendió al estadio con el 2-2 tras un saque de esquina. Marcos Álvarez, casi sin descanso desde ese gol, puso a los verdes por delante en el 62. Se desmelenó entonces el grupo naval.

Ese impulso repitió su condición de breve, ya que el empate de dos minutos después derivó en un correcalles constante. El Racing salvó como pudo varias internadas y llamó con fruición, aunque sin acierto final, a la portería del Céltiga. Empate… y gracias, pero este es el espíritu (previa corrección de fallos palmarios).
FICHA TÉCNICA
RACING | Diego Rivas, Diego Seoane, Miguel Villarejo (Adrián Armental en el 46), Pau Bosch, Garrido, Borja Hernández (Javi Sanmartín en el 57), Marcos Álvarez, Carlos García, Juan Antonio, Pablo Rey y Joselu
CÉLTIGA | Marcos, Santi, Arinse (Canhoto en el 38), Aran, Capi, Cantero, Nico, Emilio, Álex Fernández (David en el 81), Pablo Pillado y Nathan (Cano en el 63)
GOLES | 1-0, Juan Antonio, minuto 11; 1-1, Álex Fernández, minuto 13; 1-2, Nico, minuto 38; 2-2, Joselu, minuto 59; 3-2, Marcos Álvarez, minuto 62; 3-3, Canhoto, minuto 64
ÁRBITRO | Bruno Méndez Castro (A Coruña), que amonestó a los locales Diego Seoane en el minuto 36, Pau Bosch en el 75 y Garrido en el 91 y a los visitantes Arinse en el 18, Capi en el 44 y Nathan en el 46; expulsó al local Juan Antonio de roja directa en el 32 y al visitante Emilio por amarillas en el 48 y el 92
INCIDENCIAS | A Malata, 1.000 espectadores
(Fotos: Mero Barral© – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)