FERROL360 | Viernes 12 octubre 2018 | 11:51
Los altos niveles de CO2 detectados en la piscina de Caranza obligaron a su cierre temporal. El Concello de Ferrol confirmó la adopción de esta medida al registrarse sendos datos por encima «do parámetro marcado para a calidade do aire»; el primero, de 528 miligramos por litro frente a un límite de 500, se producía poco antes de las 21:00 horas.
Sin embargo, la cifra se elevó a a 550 en un control que realizó Sanidade media hora después, por lo que se optó por la clausura. El primer análisis lo llevó a cabo personal del recinto «a petición dos adestradores» del Club Natación Ferrol, que trabaja en el complejo polideportivo Javier Gómez Noya.
El consistorio arguyó que la situación, generada en la noche del miércoles, se experimentó en «un día de gran afluencia» y de entrenamientos «en seco» en las instalaciones. Además, indicó que la temperatura del agua era «moi elevada», factores «que tamén inflúen» en la problemática.
El Concello anunció que este jueves se desarrollaron «as comprobacións oportunas na nova climatizadora, con resultado óptimo». En todo caso, avanzó que se «fará unha revisión a fondo durante a fin de semana para garantir que se cumpren os niveis estipulados».
El asunto mereció críticas del PP. La concejala Susana Martínez Galdós afeó que nadie «se encarga de las inspecciones de la caldera, fundamentales para controlar los niveles de CO2 en esta instalación», y consideró que la «dejadez del edil de Deportes está poniendo en peligro el uso diario de la piscina, con cientos de usuarios y en la que entrenan varios clubes».