Cariño, origen de la magia costera

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Puerto y villa de Cariño (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Puerto y villa de Cariño (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Cariño | Viernes 1 diciembre 2017 | 19:45

Sin fuegos artificiales, apelando a la naturalidad, hay un pueblo que despliega encanto desde el norte. Tan al norte que rivaliza con la cercana Estaca de Bares. No estará tan arriba, pero la torre de Cabo Ortegal también brilla. A su faro se llega gracias a una carretera estrecha, pero perfectamente dispuesta. Especialmente en el tramo definitivo.

Su franja roja en el centro le distingue. La meta tras un recorrido en el que cae una tormenta fugaz, amagando con granizo. Sacándose de la chistera… ¿un arco iris? No, dos. Cuánta abundancia. Prólogo de la generosidad sin límites del litoral más bravo que puedan conocer.

Un espectáculo garantizado para todos los sentidos. Con frío, eso sí. Tampoco vamos a engañarnos. Al pie del gran vigilante, un cartel concreta que este es un kilómetro cero con todas las garantías. La frontera imaginaria entre un océano y un mar. Atlántico y Cantábrico, siempre seductores. Siempre capaces de atrapar por feroces.

Faro de Cabo Ortegal (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Faro de Cabo Ortegal (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Sin embargo, el oleaje amaina en un día sin ajetreo. Con una furgoneta de jóvenes visitantes a escasos metros y un vehículo detenido en la pendiente de llegada. Algunas fotos y más comentarios sobre el colorido casi inédito del arco iris. Aquellas tonalidades, paradójicamente, adquieren mayor espectacularidad a la entrada de la villa.

En una jornada revuelta por momentos, el sol se propone un brillo ceñido a un costado del pueblo; el restante, en aparente penumbra. No hay oscuridad, pero una mirada al cielo asusta. El mar se hace ría en un azulado extremadamente vivo. Reina la tranquilidad, también en las callejuelas de bajada al paseo marítimo.

El sabor pesquero de un enclave cuidado, limpio. Respetuoso con su legado. Amarillos y verdes, macetas que alumbren una esquina vacía. Afán constante por otorgar más belleza. En su punta más distante, el puerto está al margen. Esta misma semana se ha conocido que revalida el liderazgo como el de más tráfico de mercancías entre aquellos que dependen de la Xunta.


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ÁLBUM | FOTOS: MERO BARRAL / 13FOTOS PARA FERROL360

Plazoletas y terrazas de locales de hostelería alfombran el camino hacia el paseo paralelo a la línea costera, en la que se dan cita vegetación y edificaciones de nueva planta. La imponente casa consistorial, sin ir más lejos. Motivos de su principal sector económico dan lustre a los rostros de viviendas que estuvieron sometidas al abandono.

Faenas que requieren esfuerzo, como la portuaria y la conservera, que lleva el nombre de Cariño por el globo. De insistente movimiento, pero que no resta un ápice de esplendor a ese tesoro de dirección única. La de la carretera desde la separación con Ortigueira, que desemboca en un municipio que lucha por su identidad. Resistencia con amabilidad. Con permanente Cariño.

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