FERROL360 | Lunes 9 enero 2017 | 18:05
La Audiencia Provincial de A Coruña acoge desde la mañana de este lunes el juicio por el crimen de Narón, en el que murió de forma violenta una mujer de 79 años de edad el 29 de diciembre del 2015. Su marido, Juan Fraga, se enfrenta a una petición de 15 años de cárcel por parte de la Fiscalía, que sostiene que la golpeó y acuchilló de forma brutal hasta causarle la muerte en su vivienda.
Le atribuye homicidio consumado, mientras que la acusación particular eleva su petición a 20 años y habla de asesinato con alevosía y ensañamiento. Dicha acusación es ejercida por uno de sus hijos, sumándose a su solicitud de pena la Xunta. El acusado ha negado los hechos, pidiendo la defensa la libre absolución. Se dirime el caso mediante jurado popular, que forman nueve personas.
El escrito del Ministerio Público indica que al ser golpeada cayó de la cama, perdiendo el conocimiento antes de ser acuchillada. El investigado habría limpiado los rastros de sangre y abandonaría la casa tras recoger varias joyas con la intención de simular un robo. Fue detenido días después por la Policía Nacional.
En su comparecencia de este lunes, ha insistido en que regresó a su domicilio tras una jornada habitual y la encontró tendida «en el suelo con la cara ensangrentada», aludiendo a su sospecha de que habría «entrado un ladrón y la había matado». Desde su defensa, se ha reseñado que no hay pruebas suficientes como para incriminarle.
Además, Fraga ha pedido que se pueda «encontrar al culpable» y ha asegurado que no es un «un criminal», mostrando su deseo de «saber lo que ocurrió en mi casa y quién mató a mi mujer; quiero saber lo que pasó». En su escrito, la Fiscalía asevera que el acusado mantenía una relación extramatrimonial y que quería «imponer» su presencia a su cónyuge.
En torno a su actividad aquel día, el acusado, en prisión provisional desde su detención, ha declarado que se despertó «como siempre; fui a dar de comer a las gallinas y a dar la pastilla a la mujer». Al regreso, vio «revuelto» su dormitorio y a su esposa «tirada en el suelo; le vi los pies, tenía la cara ensangrentada».
También ha dicho que tenía «la certeza de que estaba muerta» y que «de ninguna manera» es el autor de su muerte: «Yo no sé lo que pasó; cuando encuentren al culpable, que me lo digan».
