
RAÚL SALGADO | Ferrol | Viernes 10 febrero 2017 | 16:30
Algo más intensa que otros viernes, la última sesión de trabajo ha permitido al Racing afinar su estrategia de cara a un rival tan complejo como el Celta B. De los rondos se pasa a la definición en el anexo de A Malata, en primera instancia a las órdenes de Fran Beade y luego con Miguel Ángel Tena dirigiendo a fondo.
Ejercicios con balón y remates a portería más tarde, sustentados en el trabajo por el costado de José Cruz o Adrián Armental o de Bicho en línea más avanzada. Dani Benítez y Pablo Rey pelotean desde un lateral y Nano Macedo se afana, como también un Víctor Vázquez acelerado desde que el esférico rueda y que deja alguna acción destacada.
Deslumbra Mendi, con varios goles de buena factura y al que el propio entrenador sitúa. Es una pieza deseada. Casi a milímetros de portería, también se gusta Dani Benítez, pero el preparador quiere más. «El balón no hace daño», dice, pidiendo más intensidad. El ejercicio adquiere más ritmo y el entrenador se introduce en el grupo para dejar claro qué busca.
Como sus jugadores, Tena lanza uno de tantos balones fuera del campo y sugiere que «tiene que haber tiros a gol» para definir. No descuida lo que se encontrarán, «el campo es pequeño». Batallón dispuesto: retén junto al cancerbero y un par de futbolistas descolgados para disponer de mayor libertad de movimiento en sus evoluciones. Ya se encargará el Celta B de dificultarlas.