
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 25 febrero 2017 | 21:40
Aferrados a un sueño. O Parrulo Ferrol se engancha a las aspiraciones de optar al ascenso gracias a la trabajada victoria de este sábado en un pabellón de A Malata a su favor. Un 2-0 frente al Atlético Mengíbar que confirma la progresión de un equipo llamado prácticamente a todo aquello que desee.
Música épica, animador con micrófono en mano y afición ruidosa en un día que no era uno cualquiera. Grito de guerra del grupo junto al preparador, Diego Ríos; otro Ríos, llamado Miguel, eleva a canto aquello de que sean bienvenidos por la megafonía. Empieza la fiesta y se desata el juego directo.
Líneas claras, vibra y suena el parqué. El balón ya asoma cerca de portería nada más comenzar. Frena de todas las maneras el conjunto local, sabedor de que menos es más. Se despliega por todos los rincones, la pista resbala y arde a un tiempo. El rival, mientras, tiene definidas estrategia y estilo de juego.

Las aguas aparentan algo más calmadas conforme avanza el cronómetro, pero suplentes y cuerpo técnico, forzando gargantas y de pie, demuestran que ocurre todo lo contrario. Se acaricia el primer gol en varias ocasiones para los blancos, aunque también para unos solventes visitantes.
Puede llegar en cualquier despiste y lo cierto es que no hay miedo en bando anfitrión. Sobra garra, falta una pizca de suerte para concretar. Afina Miguel, un guante en la bota; de él nace otra ocasión. El esquema se retranquea e Isma desprende reflejos para reaccionar ante el muro, cada vez más nítido, que se encuentran.
También sobran ganas y acaban sustanciándose en un golazo de Zala cuando no habían transcurrido ni cuatro minutos. De la eterna espera al desconcierto del artífice, que pensaba que no se lo habían concedido los árbitros. La recompensa a tanta faena mientras grita sin cesar el preparador.

Es desde entonces cuando el Atlético Mengíbar se abona al cuerpo a cuerpo. A cambio, replica O Parrulo Ferrol con saques y el papel esencial de Jacobo. Una y otra vez, con intentos al espacio para aumentar la renta. Impulsa luego Álex Durán para no salir del espacio establecido.
Ante 800 personas, acaba el primer período con la mínima ventaja justo tras evitar un gol cantado. Mismos mimbres en la reanudación, apelando a defensa seria y ataque cuando se debe. Predispuestos a un desenlace alocado, el guion no varía en exceso y el muro es local en esta ocasión.
Enfrente, un grupo que parecía que con poco que le dejasen podía hacer mucho daño. Seguía mandando un gol de trabajo hasta que sentenciaba Isma en el 28. La recta final deparaba entuertos, falta de maldad visitante y una grada ambientada en Carnaval.

Fuerza hasta el último intento en O Parrulo Ferrol, incapaz de perder fuelle. Buenos toques del Mengíbar, que seguía avanzando hasta donde era capaz. Empezaría a aflojar y a notar la presión, concediéndose poco más que pelotazos al regreso frente a un conjunto dotado de recursos.
Porque hay banquillo y los desajustes ni pasaron factura ni tardaron en encontrar solución. Más ánimos entre el público al divisar más contragolpes foráneos y un esquema en corto. Lanzamientos desviados y la resistencia por una diferencia que era suficientemente ventajosa.
La insistencia local, a prueba de empujes limitados, permitió subrayar la función de Zala y Álex Durán, con agilidad y mucho descaro. El autor del primer tanto, que coqueteó con un segundo de bella factura, vino junto a la velocidad de Jacobo y la versatilidad de Chicha. Que el ritmo no pare.