
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Martes 21 marzo 2017 | 23:15
Empezó bronco, incluyó un receso de más de media hora de duración y acabó entre gritos e insultos. El debate plenario más delirante que se recuerda en cierto tiempo en Ferrol, aunque no es menos cierto que sobran experiencias, ha finalizado este martes como algunos podrían haber esperado: sin acuerdo.
Dos horas y media en total para que el alcalde, tras reunir a los portavoces, anunciase que se suspendía la sesión extraordinaria, tercera en torno al saneamiento, en aras de alcanzar un acuerdo inmediato. Parte del público que llenó el salón, por el cual ya asomaban hamburguesas, recibió la noticia con aplausos.
Otra parte, que llegó a increpar a la salida a ediles como Álvaro Montes, portavoz de FeC, desató su ira. Iván Rivas, portavoz de un BNG que se quedó solo contra la rúbrica de ese paso hacia el entendimiento, pidió sin éxito la palabra mientras los concejales salían de la sala. Encendió su tono.

Mucho antes, a eso de las siete de la tarde, se sucedieron las intervenciones del público. Jesús Castro, del comité de empresa de Emafesa, estimó que su plantel es el «más afectado y vulnerable» ante la incertidumbre que se cierne sobre la firma mixta de aguas.
Dijo que esa situación deja «comprometida la actual negociación colectiva» y la «continuidad» de los empleos. Llamó la atención sobre las «polémicas y debates» en la plaza de Armas a este respecto. Fernando Ramos, de la plataforma por la remunicipalización, habló de «opacidade» desde el gobierno local.
A su juicio, la propuesta de tasa incurre en costes «abusivos». Aunque abogó por un saneamiento en marcha «o máis pronto posible», exigió una «audiencia pública» sobre el asunto y el freno a «informes de dubidosa credibilidade». Insistió en la existencia de «base legal para unha remunicipalización».

«O arranque da EDAR nada ten que ver coa taxa», reivindicó Ramos, que subrayó la necesidad de una «auditoría real» y de que Socamex-Urbaser «deixe de xestionar un servizo público de auga». Pidió «coherencia» al alcalde y que «parte dese capital privado comece a morder o pó».
La más llamativa fue la intervención de una patrona mayor del pósito ferrolano clara, sincera y sin folios con guion. Isabel Maroño no dudó en aludir a la ría, antaño la «más productiva de Galicia», como si de una «cloaca» se tratase e instó a un pacto: «Os pido ya que os pongáis de acuerdo, saben hacerlo hasta niños de 10 años».
Reclamó que dejen «a un lado la política; velad por nosotros si os importamos». Replicó Jorge Suárez que se dan «as circunstancias para que comece dunha vez» la depuración y no descartó que en su momento se llegue a «discutir se Emafesa está dominada pola parte privada».

Sin embargo, apeló a la «prioridade» de activar el saneamiento y desveló que una comisión de Cuentas celebrada por la mañana acordó sendas auditorías sobre Emafesa en todo su devenir histórico. «Se queremos unha empresa pública, non podemos permitir que sexa irrecuperable por falta de acordo», opinó.
Ana Rodríguez Masafret, edil de Ciudadanos, cargó contra gobierno y, especialmente, oposición. PP y PSOE le devolverían el reproche. Arguyó que entendía «la indignación» ciudadana al no ser «capaces de ponernos de acuerdo». «Tres plenos y no hemos avanzado; se derogó una tasa y no tenemos la otra», añadiría.
A su entender, «la situación está totalmente enquistada» porque «políticamente no interesa a los partidos seguir avanzando». Afeado su discurso desde el público, no dudó en responder directamente. Agregó que PP y FeC propician la táctica del «orgullo y prejuicio» y el PSOE «está en guerra con ustedes, despechados».