
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ortigueira | Jueves 13 julio 2017 | 20:50
Tiene tiempo para todo y todos y no pierde la sonrisa. No es menos cierto que lo gordo está por llegar, pero el alcalde de Ortigueira ya lleva unas cuantas horas palpando lo que podría ocurrir. «Ya notaba algo distinto al año anterior; miré la zona de acampada y hay el doble de gente que el año pasado», cuenta Juan Vicente Penabad a Ferrol360.
Al pie de la Alameda, el trasiego ya es constante. El regidor apunta que «está viniendo mucha gente», va a ser un certamen con éxito de público. Ayuda el calendario; el Resurrection Fest de Viveiro ya concluyó, por ejemplo. A su juicio, «el festival está cogiendo cada vez más fuerza y más prestigio».
Tampoco descuida aspectos como que «mejora la economía» y que la cita tiene cada vez «más presencia» a nivel estatal. El respaldo de los visitantes avala la apuesta por que el festejo «no se cerrase a cuatro días», propiciando «conciertos pequeños» durante el año en el Teatro da Beneficencia. Cree que «todo ayuda».
Pronto «empezaron a venir» los folkies, reseña Penabad, que cita datos como la primera recogida de residuos en el epicentro de la acampada, Morouzos. «Un evento que tiene este prestigio no lo puedes dejar centrado en cuatro días; antes se hacía el festival y se llenaba con 60.000 personas, ahora es un público que valora mucho la música folk», dice el alcalde.

Un auditorio que «viene a pasarlo bien, el festival cambió». Evita las cifras porque «aquí se habló de 100.000 personas por error» y apela a los «datos reales». También al deseo de incrementar actividad los domingos, de habitual salida de espectadores de la villa: «Eso ayuda a que las personas se queden, es el día dedicado a la música tradicional».
De este modo, «un público más tranquilo» encuentra su hueco, con propuestas como la de A Roda en el caso de este verano. Todo esfuerzo es necesario, el festival «es la fuente de ingresos más importante que tenemos en el ayuntamiento; está todo lleno, todos los hoteles, hostales, restaurantes y bares».
Para el regidor ortegano, en estos días «trabaja e ingresa todo el mundo; el que hace bocadillos, el que tiene una peluquería o el que vende ropa». «No concebimos Ortigueira sin el festival, tenemos que preocuparnos de que todo funcione bien», remacha Juan Vicente Penabad.

¿Cómo procesan los vecinos tanto movimiento? Según su alcalde, «lo reciben perfectamente; tenemos mucho que agradecerles porque ayudan a organizar» un Mundo Celta que nació en 1978 «sin recursos, ahora estamos trabajando cómodos». Y los residentes fueron «transmitiendo ese espíritu de festival; el vecino está mentalizado y perfectamente adaptado».
Es más, sostiene que «si falta no lo vemos bien» porque son días de «alegría; el ambiente es tranquilo y no hay incidentes». Hay, además, relevo: «Los niños van viendo lo que es el festival; todos tienen camiseta y cartel, es básico». Cuatro días que van del Proxecto Runas de este jueves a la actuación de un grupo de Japón; parece «un poco extraño», pero no hay barreras.
«Todo el cartel es interesante, todo tiene su importancia; dice la gente que entiende que vamos mejorando, las cosas se hacen siempre con ganas de que se vayan contentos los que nos visitan y para el año tengan ganas de volver», observa el alcalde de Ortigueira. Juan Vicente Penabad tiene claro que el que vuelve lo hace porque «el año anterior lo hicimos bien».