
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Viernes 14 julio 2017 | 15:40
Los libros de texto y material escolar que se estrenaban antaño al inicio de cada curso, que ahora todo está cambiando, equivaldrían a los primeros toques de balón para un equipo de fútbol. Sonrisas, algún rostro moreno por efecto de las vacaciones y ganas de ponerse en marcha. No ha parecido pesarle el equipaje veraniego al plantel del Racing.
A las órdenes de Miguel Ángel Tena, hasta 23 futbolistas han acudido este viernes al entrenamiento que abre otro año deportivo en el anexo de A Malata. Bajo la consigna de «un toque, tienen que ser buenos pases», el entrenador levantino asiste a una cita en la que se mezclan con total naturalidad los nuevos y los veteranos.
Unos con peto fucsia, otros con la equipación convencional. Miradas atentas a David Bandera, en situación de indefinición tras saber que no cuenta para el técnico, y a los recién llegados. Entre ellos, conocidos por experiencias no tan lejanas en la comarca: Joseba Beitia, ex del Somozas. Está como siempre el vasco.

Desde la agilidad de Nano Macedo, conocida en la casa, al trabajo incipiente de los canteranos. «Toco y me muevo» y ellos cumplen con las exigencias. Priman los rondos y los pases, el Racing asienta desde el primer día su modelo futbolístico y fomenta la «comunicación con el compañero».
Tena se reparte entre los tres grupos y asume, un año más, el rol de complemento. Se une a la carrera, se introduce en la faena de sus pupilos. Un rato antes, no eran tan siquiera las diez de la mañana, ya se veía el aparcamiento más poblado que el resto del verano y comenzaba el desembarco de deportistas y útiles.
Treguas esporádicas, básicamente para beber y reponer fuerzas, en un ejercicio que no concluirá hasta más allá del mediodía. Superado el ecuador del mismo, Fran Beade se hace con las riendas y empieza a perfilar el estilo. «¿Está clarito?», inquiere el preparador físico.

Al grito que reclama rapidez, piernas y brazos lucen aparentemente preparados para lo más exigente. El cuerpo técnico demanda ritmo y subyace el primer compromiso estival, el triangular en recuerdo a Isidro Silveira que el sábado de la próxima semana les medirá en A Malata a Celta y Sporting.
El entrenador va observando desde la posición más retrasada por dónde respira cada uno de los suyos. Se escucha un «Aúpa Racing» entre la decena de curiosos situados en la puerta del anexo o en el vallado superior de la carretera de O Raposeiro. Y se ven más destellos: Jacobo Trigo, seguridad y aplomo; Joseba Beitia, experiencia y tesón.
Es el primer contacto, otros se irán destapando con el transcurrir de los días. Los primeros dibujos contemplan, por ejemplo, a Mendi o Víctor Vázquez como resortes, pero no pasa de ensayo. Bandos separados para hacer carrera alrededor del campo; por mucho que asome el sol cada cierto rato, el viento se empeña en ponerlo complicado.

En la zona central, David de Navas actúa al margen junto a Ian Mackay y el nuevo portero Franco Parón. A pocos metros, Fran Sota ya destila algo de explosividad y capacidad física; en un costado, el presidente del club asiste a la práctica totalidad del entrenamiento.
La carrera se va haciendo más ligera y afloran recuerdos del período de descanso recién finalizado o impresiones sobre los movimientos en el mercado y las primeras actuaciones de excompañeros. Los estiramientos ponen siempre el broche; hay que empezar sin prisa, pero sin pausa.