
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Miércoles 13 enero 2016 | 13:52
El Racing es líder, sí, pero ha regresado este miércoles a la faena con varios frentes abiertos. La mente de cuerpo técnico y jugadores está copada por un duro Logroñés, el rival que les recibirá el domingo en el histórico campo de Las Gaunas (17:00 horas), pero el tiempo y los inconvenientes físicos abren una semana compleja.
La lluvia condiciona los planes de Miguel Ángel Tena, que tras la jornada de descanso del martes ha dirigido una sesión de entrenamiento en el cercano recinto de Aneiros, superficie artificial. Ya lo había avanzado al culminar el ejercicio del lunes, pero al finalizar el del campo ubicado en Serantes se desconocía todavía la hoja de ruta para el jueves.
En principio, toca partidillo, que se disputa cada siete días en el espacio principal del complejo de A Malata. Sin embargo, el mal estado del anexo por las intensas lluvias de la pasada semana ya obligó al primer cambio y el club podría verse abocado a nuevas mudanzas con destino al propio Aneiros o los campos de A Gándara en lo que resta hasta el viaje a La Rioja.

Al centrarse en la propia disponibilidad del plantel, el técnico ya cuenta con la ausencia segura de Román Golobart, que el domingo vio ante la Arandina su quinta cartulina amarilla. Será una baja sensible en una defensa que ya tuvo que recomponer en esa cita liguera por la lesión de Víctor Vázquez, que este miércoles no ha trabajado junto al grupo.
El futbolista de Marín ha presenciado la evolución de sus compañeros desde la caseta y persisten las dudas sobre su concurso para desplazarse a Logroño. A mayores, cabe destacar que José Manuel Catalá, activo en el entrenamiento y en pleno proceso de recuperación, sufría un golpe tras un choque en pleno evento.
Fue atendido y abandonó la zona junto a otros futbolistas al terminar la sesión, casi dos horas en total, que ya había dejado unos minutos antes Vázquez. Las gotas de agua se han portado con los verdes, pero la mañana ha sido inestable en Ferrol. Ya desde las cercanías de Aneiros, con campus universitario y algún bar próximo, se escuchaban los gritos de Miguel Ángel Tena.

El castellonense iba in crescendo en sus consignas al grupo, sin descuidar a ninguno de sus integrantes. De hecho, ya reclamaba velocidad para retomar el juego al mismísimo portero Ian Mackay. Lucía potente al disparo Héber Pena, como también un incansable Diego Peláez, que se entendió de muy buena manera en las acciones ofensivas con el canterano Aarón Rey.
Tanto Tena como el preparador físico, Fran Beade, exigían gol a los suyos. Presentes varios juveniles y miembros del filial mugardés, el entrenador hacía recuento de toques y pases mientras disparaba con energía Juampa Barros. Los atacantes se han reivindicado en Aneiros, ya que también ha despuntado Jaume Vidal marcando ante Mackay.
Peláez encontró también buena conexión con José Manuel Catalá y estuvo muy peleón, quejándose el cancerbero, en el buen ambiente habitual, de la tarea de la defensa. Casi sin descanso para beber se sucedían los requerimientos técnicos, en los que rendía al nivel conocido el sancionado Golobart.

Otro joven que mereció elogio fue Rocha. «Bien, Rocha, bien», aplaudía Tena. La capacidad de reacción para abrir con balón líneas desde el centro a zona contraria fue la premisa sobre la que trabajó el entrenador levantino, que asistía al progreso de un Marcos Álvarez que buscaba su máxima velocidad para equilibrar la balanza.
En el consolidado entendimiento entre profesionales y nuevos, Mackay apoyaba la tarea de jugadores como Pablo Rubio, que pasó de tibio a más seguro. Afloraba luego Diego Vela, ensalzando el jefe técnico la «mucha intensidad» que destilaba. Bajaba el ritmo hacia el final y Peláez ya meditaba más sus incursiones ante un Aitor Pascual siempre dispuesto a aprender.
Un balón «bien pegado» del internacional canadiense Samuel Piette, nunca le falta la sonrisa, cerraba la cita. «Está todo perfecto», remachaba Tena con capucha cubriendo la cabeza. Había un pequeño matiz: «Tiene que haber goles». La perfección se vende cara en la semana crucial del Racing, un Himalaya por escalar frente al más duro de los rivales.