
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Martes 29 marzo 2016 | 17:08
La primera visita a Ferrol de Felipe VI como monarca se ciñó a suelo militar. El jefe del Estado llegó a las 10:43 horas de este martes a la plaza de Armas de la escuela Antonio de Escaño, parada inicial de un periplo que se completaría minutos después en la Estación Naval de A Graña, a la que se desplazaría en una embarcación del Arsenal Militar.
Una estancia como la del que para muchos sigue siendo Príncipe de Asturias, a falta de acostumbrarse de forma definitiva a su nuevo puesto, moviliza a muchos efectivos. Sin embargo, la seguridad no ha resultado tan agobiante como en otras visitas reales. Las consignas de los responsables se escuchaban con claridad y algunos curiosos se agolpaban en el vallado de la escuela de Caranza.
Poco pudieron ver al Rey, que estuvo acompañado por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado; el almirante jefe de Personal, Juan Rodríguez Garat, o el almirante director de Enseñanza Militar, Aniceto Rosique. También acudió el almirante jefe del Arsenal Militar de Ferrol, Francisco Javier Romero Caramelo.

Felipe VI aterrizó en el aeropuerto de Alvedro, para iniciar entonces su singladura por carretera hasta Ferrol. Un paseo en el que no hubo discurso ni declaración alguna y que dio comienzo con los correspondientes honores y su pase de revista al batallón de alumnos de la Antonio de Escaño, unas 500 personas.
Posteriormente, charló con responsables castrenses en la sala de juntas del recinto. Los músicos del Tercio Norte de Infantería de Marina dibujaban el telón de fondo del acto, que encaraba desde entonces su vertiente más práctica. El monarca conoció el módulo de simuladores, que emula la cámara de control de máquinas de una embarcación.
La Antonio de Escaño recrea en sus dependencias el control de la planta propulsora, el sistema eléctrico, el arreglo de posibles averías o la estabilidad del buque. Tres simuladores y aulas dentro de un complejo que dedica cada edificio a una de sus ramas formativas, todo con arreglo a las innovaciones más recientes, como las derivadas de las fragatas de la clase F-100.

La maquinaria dispuesta ayuda a adaptar las enseñanzas a cualquier tipo de barco. El Rey también pisó el llamado Edificio Bustamante, compuesto por un hangar con armamento, un laboratorio de máquinas eléctricas o un simulador de sonar. Áreas de conocimiento diferentes en cada inmueble de una escuela en la que Operaciones y Sistemas y Energía y Propulsión despuntan por demanda.
Abundan los suboficiales, pero también los oficiales que perfilan su preparación de alta exigencia durante un año. Es el recinto educativo más grande por número de alumnos para la Armada en toda España, con mayor oferta que cualquier centro docente convencional: 170 planes de estudios a un tiempo.
La práctica totalidad de la Marinería española se forma en la ciudad naval durante varios meses. Felipe VI firmó en el libro de honor de la Antonio de Escaño, realizó una fotografía de grupo junto a la gran familia del centro -incluyendo vehículo escalera para que la instantánea oficial abarcase como se quería- y afrontó la salida hacia A Graña, cuna del Ferrol más militar.