
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Miércoles 18 mayo 2016 | 15:10
La liga acabó y la fase de ascenso supone para el Racing el último capítulo para toda una temporada. La jornada de descanso del martes ha dado paso este miércoles al partidillo semanal en el campo principal del complejo de A Malata y a una comida posterior para hacer piña. Se celebra en un conocido restaurante de la ciudad.
A expensas del plan definitivo para viajar a Cádiz, en el que gana enteros el desplazamiento en avión en la mañana del viernes, la de este jueves se presume como última sesión de trabajo en territorio gallego. Renaciendo tras el golpe de Astorga, el buen ambiente impera como de costumbre, pero la intensidad es mayor si cabe por tanto en juego de modo inminente.
Miguel Ángel Tena ha presidido un entrenamiento plagado de canteranos. Las ausencias de Kike Márquez y Jon Ander Garrido ante la llamada cláusula del miedo, pactada con el Cádiz -su club de origen-, y las dudas en torno a Joselu -con el recurso ante la Federación como telón de fondo- han marcado el ejercicio.

Hasta ocho jóvenes han trabajado con el primer plantel. Las citadas bajas complican las opciones del técnico levantino, que se ve abocado al encaje de bolillos para completar la convocatoria. Con su conocida reclamación para «meter goles», Tena ha liderado el partidillo, del que se han ausentado Diego Peláez, que arrastra molestias, y el propio Joselu.
Se sumó a ese dúo el portero Sergio Cabanelas, que viajará a Cádiz para animar a sus compañeros tras una resonancia magnética que determinará su futura operación. Aarón Rey, Carlos López, Kevin, Brais Abelenda, Pablo Rubio o Álvaro Rey, además de Juan Martínez, han sido algunos de los canteranos o miembros del filial mugardés presentes este miércoles.
Román Golobart o Nano Macedo merecieron aplauso del preparador al inicio del partidillo, con Fran Beade observando las evoluciones desde la grada de Fondo Sur. Actúa con normalidad José Manuel Catalá tras la gastroenteritis que le apartó el domingo del último encuentro liguero. La sesión ha servido para combinar disposición táctica y puesta a punto en el plano físico.

La insistencia en rendir de forma óptima «al remate» ha estado en boca de Tena, que exigía buenos pases y no despejaba dudas en torno a un posible once. Sin definir esa estrategia a la vista del público, se repartía el trabajo sobre el tapete y Catalá o Kevin también recibían elogio del técnico.
Cada uno sabía su función y se agrupaba en torno al fin demandado. Mientras, Peláez y Joselu corrían juntos alrededor del campo. Las últimas caras largas para un ensayo al toque, desde el origen del fútbol que quiere diseñar el Racing en el Ramón de Carranza. En el ecuador, con peto rojo estaban Iván González, Román Golobart, José Manuel Catalá o Rubén Díaz.
Enfrente, tanto Víctor Vázquez como Borja Domínguez, Diego Maceira, Héber Pena, Diego Vela, Pablo Rey, Iván Forte o Nano Macedo. La recta final del entrenamiento, agrupados alrededor del castellonense, que lanzaba últimas consignas antes de concluir con velocidad en una esquina del recinto. El vestuario como unión hacia el destino elegido.