
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Miércoles 15 junio 2016 | 23:16
Con casi veinte minutos de retraso y en un horario muy alejado de la ansiada conciliación. Alberto Núñez Feijoo llenó el Jofre en un amago de mitin a la americana, cerrado por un discreto lanzamiento de globos desde el artístico techo del teatro. El coliseo es el «talismán» del PP, dijo al abrir José Manuel Rey Varela.
El exalcalde, ahora conselleiro, recibió a los centenares que dejaban el recinto «a rebosar de ilusión». A pocos minutos de una noche de fútbol, allí estaban, no fallaron, «los que hacen grande esta familia». Pidió una «campaña en positivo; sin descalificar a nadie, se lo dejamos a otros». Clamó ante «radicalismo y extremismo», que ponen «en peligro la convivencia».
«Desde la humildad», aplaudió que se creasen «500.000» empleos en 2014 y otros tantos en 2015. Antepone «pagar lo que se debe» y subrayó que los datos de creación de trabajo no son «para vanagloriarnos; es nuestra obligación». ¿Qué se decide la próxima semana? Elegir entre el «Gobierno del Partido Popular o uno de charlatanes». Los que «no hacen nada; en Ferrol lo sabemos bien».

Entró en lo local y consideró que el bipartito «desgobierna». Lo lidera «un activista que no gestiona» y una «coaligada preocupada de líos; ese que se hace pasar por alcalde y esa que se hace pasar por alcaldesa». Pidió que se les diese una lección en las urnas. Evocando a Limones, espetó un «aquí nacimos y aquí queremos quedarnos; somos los mismos».
El mensaje se repetiría en exceso: todos tienen que ir a ejercer su derecho. Que no quede nadie sin avisar, pero que sepan que el voto a los de Rivera se «entrega» al PSOE, incluso «a Podemos». «Movilizarnos todos», finalizó. Entró Juan Juncal en un Jofre «como en los mejores tiempos»; fuera, como tantas veces, diluviaba.
Exigió ganar «con mayoría suficiente» porque el «PSOE rechazó la mano tendida de Rajoy, única opción viable». «Que nadie se quede en casa», vuelve a insistir el PP. Reitera: Ciudadanos se rinde ante los socialistas. Lo más grueso llega a su izquierda: «Se han disfrazado de socialdemócratas y son los comunistas marxistas de toda la vida». Pausa larga, agua y medita cómo acortar el discurso.

Relatorio de manual: los «resultados son los resultados», pero si otros acceden al Ejecutivo «no va a haber impulso» al país. Y dejó patente su malestar por la aparición de pintadas en la concatedral de San Julián, demandando un «voto contra la intolerancia». También habló de vandalismo en templos de Fene, cuando quería decir Narón, y en la Complutense, pero se refería a la Autónoma.
Para el candidato, «votar PP es votar convivencia; todos a votar». Relevo: Diego Calvo. Anuncia que a la entrada del Jofre piden «aportaciones» para los saharauis, pero ya cambia el pulso y afea a «los comunistas de Podemos» y a los que «no eran de centro», sino «escorados a la izquierda». «Hasta dónde ha llegado -el PSOE- para sobrevivir», completó.
También aludió a los «nacionalistas» que «nadie ya quiere escuchar». Confrontó «trabajo permanente» y «engaño permanente» y solicitó «experiencia» por encima de presidentes cuyo «primer empleo» sea ese mismo. Preguntó si permitiría alguien que «un estudiante de Medicina» pudiese «operar a su propio hijo». Por comparar. «No debemos dejar experimentar».

Pidió «perdón por no solucionar todos los problemas», pero observa que se solventaron «los más importantes». Tampoco se explicó todo, como que un rescate habría recortado «un 30 %» las pensiones o se «pagaría» por consultas en las que ahora se espera «30 o 40 días». «Apelando al corazón y a la razón» a un tiempo al reclamar el voto.
El gallego no se escuchó en el mitin más allá del clásico «falar non ten cancelas» del propio Calvo, de cuya cuenta brotaban tuits con o sin foto mientras disertaba en el escenario. Ubicuidad digital. Bajó a lo local: el edil ferrolano de Ciudadanos «es la mayoría absoluta de José Manuel Rey», la que no pudo ser: «Nos ha privado del alcalde que merece Ferrol».
El «Bloque ni está ni se le espera», indica mientras la concurrencia teclea en el móvil y aparecen aplausos y alguna carcajada sin más estridencias. A ellos les pide que «nos ayudéis a tener un resultado por España; no podemos dejar a ningún conocido» sin ser avisado. «Nos jugamos todo» en once días. Dos chicas recolocan el atril y sube Feijoo.

Asume que los comicios se repiten por un «comportamiento incorrecto e irresponsable de los políticos», pero descargará poco a poco la culpa en otros. Tras hablar de «fracaso», cita a Suárez. Inquirió si Carrillo o Felipe habrían impedido ahora la investidura de Rajoy y asevera que PSOE, Cs y Podemos «no han aceptado el resultado de las urnas», que pide «acatar».
Suelta el manido «llenos de orgullo y satisfacción» para elevar el listón. Que «estemos a la altura» y que no «sea jefe de la oposición el que ha ganado», lanzando la idea de que si todo hubiese sido al revés «este mitin no se hubiera podido celebrar». «Hemos hecho todo lo posible», apunta al hacer balance, pero admite que «España ha perdido seis meses».
La clave: «Si dispersamos el voto, se difumina el Gobierno; no vamos a tener el Gobierno -si el voto se reparte-». Deduce que los adversarios «van a volver a perder, no aceptarán que gobernemos», pero «el Gobierno le corresponde a los que ganan». Reitera: «No dividamos el voto, no difuminemos el Gobierno».

Galicia aprobó sus cuentas, Ferrol no; llega la economía. Caras fieles asienten en sus butacas de forma mecánica, como en casi cualquier mitin de casi cualquier partido. El minuto de oro del aplausómetro, cuando cita rebajas o supresiones de impuestos por herencias, montes o semejantes. La Galicia real.
Feijoo remarca que hay «16.500 menos» en la lista gallega del paro este mes. Menos paro «que en 2010», mejor «que cuando llegamos al Gobierno». Guiño al ferrolano Rey Varela, del que ensalza su agenda social antes de apostillar que no quiere «para Galicia el bloqueo que tiene la gobernabilidad» estatal.
Por eso, y ahí se reivindica, «nos vamos a volver a presentar». Gritos de presidente desde la grada, más aplausos. Eleva a Rajoy contra «la irresponsabilidad; conlleva nuevas elecciones, el rescate de la economía». Promete «no dejar pufos a los gallegos» y valora que haya mejores buses, citando a «Doniños». Quizá no sea el núcleo mejor comunicado.

Datos, datos y datos: 10 centros de salud en obras este año, 370 colegios en reformas. Hoja de servicio en la antesala de su precampaña, la que de verdad le interesa. Por eso hay muchas sonrisas entre su parroquia, es momento de agradar. Un deseo curioso: «Plantar un millón de castaños más». Que no pare.
Frena a Rivera porque le importa Galicia «lo mismo que una naranja», como a Podemos, eso cree, solo le preocupa propiciar un referéndum por la autodeterminación en esta autonomía. Opina que «para Galicia fue bueno que Rajoy fuese presidente» y declara que Ferrol necesita una «remodelación integral de su ferrocarril», precario hasta aburrir.
Cómo no, Navantia: Rajoy se entregó a «cumplir compromisos»: dos barcos «más uno» y «cuatro años de trabajo». Iglesias, «el jefe del alcalde»; Sánchez, el que «regala alcaldías». Y Rivera, que no viene a Galicia porque no apoya el AVE. Una espectadora dice: «No sabe ni dónde está Ferrol». Feijoo pide un presidente «que sepa dónde está Fene, Neda… incluso San Sadurniño». Guiño.
La traca final
Él apuesta por el que «lleva a Galicia en el corazón y en el Boletín Oficial del Estado». Chorrea titulares. Vuelve al morado: quería para sí «Policía, Guardia Civil, espías… todos los ministerios sociales; curioso personaje, solo le interesa la gente». Une a Iglesias con el Ferrol más costumbrista: «¿Lo imagináis pasando revista a la Armada en Ferrol? No tendría desperdicio».
Tras deslizar un «Orense», señala que en las provincias interiores se votó a Ciudadanos sin que obtuviesen escaño. Se gusta y repite hasta en tres ocasiones el «Pedro, no te equivoques» que dijo Iglesias a Sánchez en el debate del lunes. Modula la voz. En primera fila, su número 2, un ferrolano Miguel Tellado que no interviene ni un segundo.
Atención a Reganosa, que «han pretendido cerrar». Aventura que «estamos subiendo» y suena un petardo. Como en el debate. Concluye: «Que nos digan lo que debemos a Cataluña, que empezamos a pagar». Imita con sus manos el gesto para aflorar billetes en modo Gilito. «Somos ferrolanos, gallegos, españoles». 21:17; se enciende la luz y sueltan globos. La fiesta no se detiene.