SANDRA REGO | Domingo 4 octubre 2015 | 11:27
«La manta de la vida» tiene un objetivo muy sencillo, donar mantas hechas artesanalmente a la Asociación de apoyo al Pueblo Sirio para cuando llegue el invierno. Se ha organizado a nivel nacional, y Ferrol, cómo no, también ha querido participar en este acto solidario.
Las organizadoras de esta iniciativa (Clara Montagut, Marta de Sateen folk y Lucía Ruiz de Agurre) comenzaron el pasado septiembre a realizar sus propias mantas y a encargarse de difundir el mensaje.
Como en Ferrol no había punto de recogida para ello, Laura Cunha -más conocida como Laura Miquinho por la mercería creativa que regenta-, dispuso su local para recoger las mantas que se van haciendo en la ciudad y además, también es punto de reunión cada martes a las 17:00 horas, para aquellas que les resulte más divertido tejer o ganchillar en compañía.
No es el único lugar de reunión para crear «la manta de la vida», en el Centro Comunitario de Narón (calle María Casares, s/n) hay un encuentro cada miércoles a partir de las 16:00 horas y en Café Meiguería, situada en el barrio del Pilar, se reúnen los lunes y jueves a las 16:00 horas.
Tirahilos, en la carretera de Castilla a la altura del Alto del Castaño, se ha unido recientemente como lugar de reunión para tejer los lunes a partir de las 5 de la tarde.
El plazo máximo de entrega es el próximo domingo 18 de octubre y Laura ya ha recibido cuatro estupendas mantas hechas con gran dedicación y mimo. Pero si lo de hacer una manta es un reto bastante grande a corto plazo, también se puede colaborar realizando cuadrados de 20×20 o 50×50 centímetros y entregarlos antes del día 18 para que las voluntarias puedan juntarlos y crear una manta entre todos los cuadrados recibidos.
Incluso Espacio Vivo ha querido colaborar y ha participado en la difusión de este movimiento solidario y no solo ellos, sino que una compañía de transportes se encargará de cubrir los costes de envío a Madrid.
Laura piensa que hacer una manta, además de un bien de primera necesidad, se trata de una «campaña de implicación personal». Regalar una manta a Siria es como «hacer algo con el mismo cariño que le harías a un ser querido», concluye.
Todavía hay tiempo para colaborar, ya sea con una manta o cuadrados, siempre que sean hechas artesanalmente, claro.