
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Miércoles 16 diciembre 2015 | 21:23
Menos de 48 horas para el gran desembarco. Ferrol recupera vigor en Navidad y Semana Santa de modo destacado, aunque también a lo largo del verano. El regreso de los muchísimos ferrolanos abocados a la diáspora da brillo a las calles y plazas de la ciudad, cuyo comercio y hostelería viven sus días grandes por las fiestas navideñas.
Ese cúmulo de detalles sugieren estos días como idóneos para estrenar nuevas apuestas. En plena cuenta atrás, varias tiendas y locales hosteleros, en un número nada despreciable, aparecen en diversos emplazamientos, de manera especial en A Magdalena. En la milla de oro, el trecho de Real que va de Armas a Amboage, ha reabierto el antiguo Galatea, ahora Borsalino.

Un café de cuidada decoración, mobiliario cómodo e, incluso, pequeña pero estudiada carta para satisfacer el apetito. Las obras en el emblemático local ya eran visibles hace unos meses, pero se reanudaron hace unas semanas con tanto afán que el resultado ha salido a relucir con rapidez. Muchos sacian su curiosidad empujando su puerta blanca con cristal.

El Borsalino, recuerden el pub homónimo en la calle Pardiñas, rinde honor al sombrero que le da nombre. Esos complementos encierran la iluminación del bar. Unas manzanas más arriba, rumbo a la plaza de España, asoman hasta dos tiendas textiles que han levantado la verja por primera vez en las últimas horas. Portal con portal.

Una de ellas se dedica a la ropa de niños, tan demandada en esta ciudad, y la regenta Carolina Díaz, con experiencia en el sector. Comenta que, tras largas jornadas reformando el bajo que ocupó una franquicia de venta de colchones, se decidió en la misma mañana de este miércoles a recibir a sus primeros clientes.
Sin aviso previo, hemos sido testigos de la sucesiva entrada de muchas personas, a las que atraía la novedad desde la vía peatonal. Ya sabemos que los comercios de moda infantil han proliferado como setas en los últimos años en la zona centro, pero hay hueco para más. A su lado, otra emprendedora ha optado por trasladarse desde la calle María para conseguir unas instalaciones más cómodas.
No son casos aislados. En barrios como Esteiro o Ultramar se ven obras a paso acelerado para que el fin de semana de las grandes compras para Nochebuena no los deje fuera de juego. Quizá sean brotes verdes. Ojalá.