FERROL360 | Lunes 18 mayo 2015 | 17:50
La EII, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, es un grupo de enfermedades crónicas, inflamatorias y, a veces, progresivas del aparato digestivo, entre las que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son las más frecuentes.
Este martes 19 de mayo se celebra el Día Mundial de la EII y desde la Asociación de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa nos detallan algunos aspectos de estas dolencias para que los conozcamos mejor y sepamos, en caso de ser necesario, detectarlas.
Así, entre los síntomas comunes de estas enfermedades se incluen: Diarrea, anemia y cansancio, sangrado rectal/heces sanguinolentas, cólicos y dolor abdominal, necesidad urgente de ir al baño/incontinencia y fiebre .
La ACCU advierten que la EII puede ser parecida y difícil de distinguir de otros trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable, que es un trastorno que afecta las contracciones musculares del intestino. Pero la EII se caracteriza por una inflamación que puede dañar el aparato digestivo de forma permanente
Este grupo de enfermedades afecta a personas de todas las edades, aunque se diagnostica con mayor frecuencia entre los 15 y los 30 años de edad. Asimismo, se calcula que unos tres millones de europeos padecen estas dolencias.
La EII puede tener efectos graves en la calidad de vida de las personas y en el sistema sanitario. Suponen una elevada carga económica por hospitalizaciones, hay un riesgo importante de enfermedades contaminantes, ya que el 20 % de los pacientes con EII desarrollan artritis y son más proponenso a padecer un trastorno depresivo durante su vida frente a los que no tienen.
El tratamiento de la EII abarca desde mantener una nutrición adecuada hasta la medicación y la cirugía, según el tipo y la gravedad de la enfermedad. El objetivo del tratamiento de la EII es controlar la actividad de la enfermedad, favorecer la remisión y ayudar a evitar las complicaciones.
La investigación en la EII apoya la importancia de inducir la remisión clínica. Una vez controlada la enfermedad, el tratamiento se debe dirigir a alcanzar objetivos a largo plazo, tales como: Remisión, mejoría de la calidad de vida y prevención de complicaciones.
