RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Sábado 6 septiembre 2014 | 13:12
Todos tenemos algún vínculo con Canido. Barrio Alto, considerado por muchos como el germen de una ciudad alternativa, cuna de inquietudes en un lugar abatido por la tristeza demasiados días al año. Aparente tranquilidad como telón de fondo al despertar el sábado, que abre el ojo con mucha calma. La noche fue festiva y las sábanas se pegan, enamoradas de la moda juvenil.
Sin prisa, en cualquier esquina lluviosa, emergen pincel, mandilón y fuerza vital. Donde el tiempo tuvo y retuvo, paredes que son lienzos, pinturas que quieren tapar vergüenzas y desidias. Las Meninas son de Canido, aunque su abuelo sea Velázquez. Historia revisitada, una idea que Eduardo Hermida alumbró y que casi todos han hecho suya.
Orgullo de callejuelas e improvisadas plazas que luchan contra la modernidad, acaso pretenden adaptarse a ella. Seré yo, serán todos, pero el teléfono no responde. Cada vez más se agolpan: para ver, para crear, para pasear. No es su deterioro tan palmario ni peligroso como en otros puntos, sobra mencionar Ferrol Vello, pero precisamente por eso la rebeldía pacífica y colectiva.
Porque la ciudad es de todos, no de unos pocos; porque mejorar depende de la mente de cada uno, no basta con esperar al rocío de la mañana. Permítanme que opine: ¿quién puede estar en contra de esta fiesta -lo es, sin duda-? Apenas dos o tres obtusos, que no creen en el poder de la unión y solo en el ego y la impostura artificial.
Aquí todos quieren aparecer en una foto grupal que huye de protagonismos. Ya es necesaria más logística, el evento ha crecido. Se suceden las pequeñas tiendas de campaña con afán organizativo en la trasera de la calle Lili, hombre querido aquí. Hubo conciertos, con éxito de público. Es fácil encontrarse con Hermida, cuyo teléfono hierve.
«¿Para ir a Canido?», me preguntan al pie de su entrada principal; «todo recto». Hay expectación, hay visitantes. El artífice inicial, ya no único, del festejo recorre Alonso López y toma un café cuando puede. No para. Alonso López, que viene siendo la calle Magdalena de este Canido que es Soho y Lavapiés; si es que la Alegre fuese casi la Real, la principal. Dejaré las comparaciones y las etiquetas.
¿Por qué es popular Canido? Porque mantiene esencias, porque es feliz y perfecta en su imperfección. Castizo, caben de diferentes ramas y estilos. A otra escala, ha acogido a jóvenes o foráneos con el abrigo de la bienvenida. Van brotando Meninas con reminiscencias rock y pop, incluso espejos para ser fieles al maestro pintor.
Toques afro y destellos de siglo XXI mientras se oyen los gritos de cualquier casa, las mismas que aquí mantienen la puerta entreabierta y las ventanas accesibles. A pie de bajo, el bochorno incita a su descubrimiento, pero se mantiene en invierno. Como antes, como toda la vida. El tiempo no se detuvo en Canido, siempre fueron fieles.

