Publicidad

Visto para sentencia el caso de un empleado de banca en Ferrol que sustrajo 66.000 euros a un cliente de confianza

FERROL360 | Jueves 18 septiembre 2014 | 09:39

La sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña dejó visto para sentencia este miércoles el juicio contra un empleado del Banco Pastor que fue despedido en Ferrol al ser acusado de sustraer 66.000 euros a un cliente con el que tenía una relación de confianza. La vista se celebró tanto el martes como el miércoles por unos hechos que habrían ocurrido entre 2002 y 2006 y por los que se piden 6 años de cárcel.

El caso quedó visto para sentencia una vez que se suspendió la sesión por haber comparecido ya todos los testigos y peritos llamados a declarar. Se mantiene la petición de que el acusado abone la cantidad presuntamente sustraída a los herederos del denunciante, Augusto Ramón O. S., que falleció en 2009.

Los peritos certificaron que la huella dactilar encontrada en varios documentos de reintegro pertenece al acusado y no al denunciante, algo que motivó su despido. Argimiro P. F. declaró que conocía al denunciante desde su infancia y que tenían una buena relación, que causó que el fallecido trasladase la cuenta de su padre al Banco Pastor.

Testimonio del empleado

El exempleado sostuvo que le convirtió «treinta millones que tenía cuando murió en cincuenta» y que le estaba «muy agradecido» por ello. En la vista se indicó que el denunciante padecía una minusvalía que limitaba su movilidad, por lo que pidió al trabajador que le llevase dinero a casa o a un bar porque le resultaba muy complicado desplazarse hasta la sucursal.

Reconoció que «algunas veces le llevaba yo el dinero directamente, otras le llevaba un sobre; se lo podía dejar o, si estaba, firmaba el reintegro». En caso contrario, «firmaba yo, ponía la huella». Asumió que «conocía los riesgos, pero tenía mucha confianza en él, nunca pensé que me fuese a denunciar».

Declaró, igualmente, que al ser despedido pasó a cobrar «una pensión de 1.800 euros brutos, cuando podía haber recibido la máxima», sometiéndosele a una «auditoría en la que no se encontraron rastros de ese dinero en las cuentas». Lamentó que «aún encima que hago un favor a un amigo, así me lo pagan», indicando que el denunciante tenía problemas con el alcohol y «despilfarraba» en «regalos, sobre todo si conocía a una chica».