RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Jueves 13 noviembre 2014 | 01:30
Fiesta en A Malata ante 8.200 personas poblando sus gradas, especialmente una desbordante Tribuna. El contraste dejó un Fondo Sur casi vacío, al revés que en cualquier cita liguera. 1-4 a favor de Bélgica en un duelo desigual en su primera mitad en beneficio de los visitantes, pero en la segunda remontó España y empezó a reflejar el esquema deseado por Albert Celades.
La Rojita, en pleno montaje de su nueva generación, se vio anulada por un combinado belga que ya empezó a oler gol en los cinco primeros minutos. Con una importante cuota de jugadores de ascendencia africana, se enfrentaban los españoles a un once muy potente en el apartado físico, erigiéndose Jonny y Pablo Íñiguez como referentes ofensivos en esa sub-21 a prueba.
Munir asumió galones, como era esperado, y brilló, pero estaba hipotecado en solitario ante la falta de apoyos para neutralizar las acometidas de Bélgica. Los visitantes despuntaban al toque e intimaban con el juego de cabeza, con su 11, Musonda, como pivote extremadamente veloz. Kabasele adelantó a los suyos en el 14, aunque los gritos de la afición revitalizaban a los rojos.
Sandro lo intentó dos minutos después, pero se topó con la inoportuna red. Pretendía remontar España, harto complicado ante la gacela en que se había convertido Bélgica. Costas, bien al contragolpe, inyectaba ánimo a Sandro y Saúl seguía sobresaliendo por banda al amparo de Moi Gómez. Denis Suárez, eternamente aclamado, brillaba en un saque de esquina muy peligroso y aspiraba a caracolear en senda pantanosa.
Las figuras
Más figuras de un emergente rival: Musonda, desequilibrante, vencía al poner en la balanza su legado ante los intentos demasiado desviados de La Rojita. Jonny seguía cumpliendo, sin apoyo. Por si había dudas, Tielemans subió el 0-2 al electrónico en el 35, golazo que dejó fuera de juego al guardameta Kepa.
Pablo Íñiguez repelía a Kabasele, pero las individualidades locales no servían frente a una locomotora. Suárez, desaparecido por desasistido -que no por calidad propia-, demostraba que España flojeaba y que el dibujo mental de Celades merece un repaso. Ni el carrusel de cambios en ambos bandos, por aquello de que era un amistoso, borró la imagen de españoles y belgas.
Varias ocasiones al palo, un Gerard Deulofeu llamado a liderar que entró en la segunda sin éxito y un Álvaro Medrán que regaló destellos de cantera merengue. El tanto de Munir en el 3 de la segunda fue espejismo, ya que el segundo portero, Whalley, no pudo evitar los balones de Kayembe, un regalo que se veía venir, y Raman. Ideas claras que pasaron desapercibidas en el césped, caras largas al terminar y mucho por caminar todavía.

