FERROL360 | Lunes 2 junio 2014 | 16:49
Óscar Ferreño, acusado de causar la muerte a su exnovia Iria García Bouza el 25 de julio de 2011 en Narón, ha afirmado este lunes que se le «cruzaron los cables» durante una discusión con la joven. En la primera jornada del juicio oral por los hechos en la Audiencia Provincial de A Coruña, el acusado reconoció que esgrimió una navaja y agredió a García Bouza, pero dice que no fue «a asesinarla».
La Fiscalía cree que se le puede atribuir un delito de asesinato, con una pena de 20 años de cárcel; la defensa opina que es un homicidio porque no hay premeditación, rebajando la solicitud de condena a una horquilla de entre 10 y 15 años. Ministerio Público y acusación particular acusan a Ferreño de esperar a la chica en unos matorrales y atacarla «de forma sorpresiva al detectar su presencia en el lugar», en la zona de Xuvia.
«Se abalanzó por detrás de ella y, valiéndose de un objeto cortante extremadamente filoso (…), le causó diferentes heridas, seccionándole completamente la tráquea entre el primer y segundo anillo, la vena yugular izquierda, la arteria carótida izquierda y ambos músculos trapecios», según relató el fiscal.
Relato
El imputado asume que fue a casa de su exnovia para aclarar la situación entre ambos, a la espera de un juicio por violencia de género en el que luego le condenarían a 5 años de prisión. Estimó que llevaba «cinco meses con problemas» y «con mentiras» tras varias «denuncias y amenazas». Resaltó que «empezamos a discutir, me dio una patada y se me cruzaron los cables».
«Llevaba una navaja en el bolsillo, porque era fontanero en ese momento; la agarré del pelo y caímos al suelo, ahí es donde la corté, no sé cuántas veces», reconoció ante el tribunal. Matizó, eso sí, que «en ese momento no pensé en nada». La defensa ha solicitado que el imputado «no quede sin castigo» y que «se le juzgue y condene por los hechos que realmente ha cometido».
Ferreño se ha declarado «culpable» de la muerte, pero destacó que García Bouza le «denunció tres veces, me acusaba de cosas que no eran ciertas, de que la había amenazado y pegado; las dos primeras las retiró». Sin embargo, «hubo una tercera, por la que pagué una pena de 5 años por algo que no había hecho; dijo que fui a su casa a amenazarla y le pegué».
Orden de alejamiento
Sobre la orden de alejamiento que pesaba en su contra, consideró que «no era plenamente consciente» de ese hecho y que habló con ella esa misma mañana, sin que la joven le dijese «nada». «Ella estaba en casa, hablando por teléfono en la ventana; le hice un gesto, bajó y fuimos a un aparcamiento a hablar», argumentó.
En esta línea, relató que le preguntó «por qué me había denunciado», desencadenándose entonces su discusión ante «10 o 12 personas». Ferreño dijo que Iria García mantenía «a la vez» una relación sentimental con otra persona e insistió en que no fue «a asesinarla» y que en su «vida» se había puesto «así», pese a sus «5 meses de problemas y mentiras». Se entregó cuando su padre le dijo: «Te entregas a la Policía, que te anda buscando».
El acusado también reconoció que, tras atarla, le realizó «unos cortes». La Fiscalía insiste en que era «plenamente consciente de conculcar el mandato judicial» sobre su orden de alejamiento y que pretendía «acabar con su vida». Sin embargo, Ferreño negó que estuviese escondido en los matorrales cercanos y aseveró que Iria García le «hacía la vida imposible».
Al mismo tiempo, declaró que, al escapar del lugar, «no sabía» que la joven había muerto. Así, alegó que «al ver que sangraba, me asusté y me fui». Además de la pena de 20 años de cárcel por asesinato, el Ministerio Público pide una indemnización por daño moral de 150.000 euros para los padres de la víctima y de 30.000 euros para su hermano. También solicita que se le prohíba residir y acudir a Narón durante 30 años.