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La Caridad y el Silencio celebra su 70 aniversario en el Sábado Santo

El Sábado Santo en Ferrol volverá a estar marcado por una de las citas más sobrias y singulares de su Semana Santa. La Procesión de la Caridad y el Silencio, organizada por la Cofradía de las Angustias, celebra este año su 70 aniversario, consolidada como la única procesión de la jornada y como una de las estampas más recogidas del calendario cofrade ferrolano.

La tradición se remonta a 1956, cuando la hermandad decidió dar forma a un acto de caridad ligado a las flores que habían adornado los tronos durante los días anteriores. Desde entonces, el gesto se mantiene intacto: durante toda la jornada se entregan flores a cambio de limosnas en el santuario de las Angustias, y lo recaudado se destina al refugio Pardo de Atín, sostenido por la Fundación del Santo Hospital de Caridad.

Las puertas del santuario abrirán a las nueve de la mañana para recoger donativos hasta la salida de la procesión. En el altar estará Nuestra Señora de las Angustias en su advocación de la Caridad y el Silencio, sin su Hijo en el regazo y vestida de riguroso luto. A sus pies se situará la arqueta de madera tallada hace siete décadas por Guillermo Feal, autor también del trono de este desfile.

Uno de los rasgos que hacen tan reconocible esta procesión es su austeridad. Los portadores volverán a ir bajo la estructura del paso, dejando visibles solo sus pies, como ya se recuperó en 2023 y como se hacía hasta 1992. También se mantendrá el voto de silencio estrenado en 1956, de modo que los capuchones no reparten estampas, visten todos de negro y desfilan sin capa.

La comitiva estará acompañada por los Timbales de la Banda de Cornetas y Tambores de las Angustias, tras la Cruz

Procesión de la Virgen de la Caridad y el Silencio, 20:00 horas

Guía, y por una capilla musical que marcará el caminar del paso de Nuestra Señora de las Angustias Coronada.

El cierre volverá a ser uno de los momentos más singulares del Sábado Santo ferrolano. En la retirada, todos los cofrades entrarán en el santuario y se cerrarán las puertas. Desde fuera, un representante de la entidad benéfica golpeará con un martillo para pedir permiso para entrar a recoger los donativos, tras lo que se celebrará una sencilla ceremonia con acompañamiento del Coro Diapasón.

Setenta años después de su nacimiento, la Procesión de la Caridad y el Silencio sigue siendo una de esas ceremonias que explican por qué la Semana Santa de Ferrol no solo se vive en la calle, sino también en los pequeños rituales que enlazan fe, patrimonio y compromiso social.