San Sadurniño se despidió este domingo de su XXIX Feira da Plantación como se cierran las grandes citas: con sonrisas, bolsas llenas… y una sensación general de éxito. La finca de A Cortiña se convirtió durante toda la jornada en un continuo ir y venir de gente, plantas y buen ambiente, en una edición que batió expectativas desde bien temprano.
El sol puso de su parte y la respuesta del público también. Con cerca de cien puestos repartidos por el recinto, la feria no dio tregua: senderos repletos, compras constantes y planes para todos los gustos. Tanto movimiento tuvo su efecto colateral en los accesos, con retenciones puntuales en la AG‑64 y en la carretera de Ortigueira, una pequeña molestia que muchos asumieron como el “peaje” del éxito.
Si algo quedó claro es que los expositores se fueron más que satisfechos. José Horjales, de Casa da Planta (Lamas), lo resumía sin rodeos al decir que «cada ano mellor, cada ano vén máis xente», convencido de que desde que la feria se celebra en A Cortiña «a feira medra e medra». En su puesto, como en tantos otros, las ventas fueron constantes, impulsadas por las ganas de dar color a jardines, huertas y terrazas tras un invierno pasado por agua.
Entre los espacios que más miradas atrajeron volvió a destacar el del centro de transformación agroalimentaria A Fusquenlla. Allí, entre degustaciones y charlas animadas, Alba Dalama, de Manda Carballo, celebraba la buena acogida del público, «moi receptivo para probar e para mercar», especialmente de sus nuevos platos precocinados. A pocos metros, Carmen Caínzos, de Ay Carmen!, confirmaba también el creciente interés por conocer los proyectos y productos que salen del centro.
Pero la feria fue mucho más que comprar y vender. A lo largo del día hubo cocina en directo de la mano del chef André Arzúa, música, sorteos, actividades familiares y hasta espacio para la curiosidad científica, con la exposición del Xeoparque do Cabo Ortegal, que despertó la atención de grandes y pequeños.
Desde el Concello, el concelleiro de Desarrollo Local, Manolo Varela, no ocultaba su satisfacción y definía la jornada como «espectacular». A última hora de la tarde, aún seguían llegando visitantes tras una mañana de lleno absoluto y con puestos que agotaron existencias a pesar de haber ido más cargados que otros años. Mirando ya al futuro, avanzó que la 30ª edición, en 2027, tendrá algo especial. Antes, llegará en agosto la Feira Rural, que a partir de ahora tendrá que medirse con una Plantación que ha dejado el listón bien alto.





