Publicidad

O Portiño Rock: el rural eumés sube el volumen

Hay festivales que nacen para llenar grandes recintos y otros que aparecen para llenar de vida lugares que nunca deberían perderla. O Portiño Rock pertenece claramente a los segundos.

El próximo 23 de mayo, la antigua Escuela Unitaria de Centroña, en Vizús (Pontedeume), se convertirá en el epicentro de una jornada de música en directo, convivencia y espíritu festivo con la celebración de la primera edición de un evento que quiere reivindicar la fuerza cultural del rural gallego.

El cartel no engaña. Guitarras afiladas, bandas de la comarca y una estética muy marcada por el rock and roll anuncian una cita que apuesta por la identidad propia y por la escena local. Porque si algo busca O Portiño Rock es precisamente eso: demostrar que los pequeños lugares también pueden convertirse en grandes puntos de encuentro culturales.

La jornada arrancará a las 13.00 horas con sesión vermú y se extenderá hasta las 23.00 horas, mezclando conciertos, música entre bandas y ambiente de festival en un entorno privilegiado, a pocos minutos de la playa y muy cerca del casco urbano de Pontedeume. Una combinación de música, naturaleza y comunidad que encaja perfectamente con el carácter del evento.

Sobre el escenario pasarán bandas y proyectos de la comarca como Xawar, Todo el Largo Verano, LaVanda, No Hay Tregua, RaJoy Division, The Vasikos, Rey Mugre, Magma o Latigazo Cervikal, en un cartel que refleja la variedad y el talento de la escena musical local.

Más allá de los conciertos, O Portiño Rock también quiere poner en valor el papel de la cultura como herramienta para dinamizar el territorio. En tiempos en los que muchos núcleos rurales pelean por mantener actividad social y propuestas diferentes, iniciativas como esta convierten espacios cotidianos en lugares de encuentro abiertos a todas las edades.

La organización ha preparado además una jornada pensada para disfrutar sin prisas. La entrada será gratuita y el recinto contará con aparcamiento cercano, carpa, aseos, espacio habilitado para niños y niñas y servicio de comida y bebida a cargo de la Comisión de Festas de Centroña. Tampoco faltará uno de los clásicos llamados a convertirse en tradición del festival: tapa de callos gratis con cada consumición hasta agotar existencias.

La filosofía del festival parece clara desde su propio nombre: llevar la música en vivo allí donde normalmente no llegan los grandes focos y demostrar que el rural también late al ritmo de los amplificadores.