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La asociación Movilidad Humana se hace eco de la situación de imposible jubilación de las empleadas domésticas

Desde la Asociación Movilidad Humana consideran fundamental dar visibilidad a una realidad que afecta a miles de mujeres, especialmente migrantes, que sostienen una parte esencial de los cuidados y del bienestar social.

La entidad destaca que la investigación de Oxfam Intermón permite poner cifras y testimonios a una situación marcada por la precariedad, el racismo estructural y la vulneración de derechos en un sector imprescindible para la sostenibilidad de la vida.

Así lo recoge el informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados, elaborado por Oxfam Intermón con la colaboración de diversas entidades sociales. Más de 158.000 trabajadoras del hogar y los cuidados mayores de 55 años se acercan a la jubilación sin garantías de acceder a una pensión suficiente después de décadas marcadas por la precariedad laboral y la falta de reconocimiento de derechos.

La organización gallega, integrante de la Plataforma Estatal de Mujeres Empleadas del Hogar y los Cuidados, ha participado tanto en la recogida de información como en el acompañamiento a mujeres migrantes vinculadas al sector en Galicia, aportando experiencias y testimonios que forman parte de la investigación.

El estudio alerta de que solo el 45,9 % de las trabajadoras del hogar y los cuidados accederá a una pensión contributiva al finalizar su vida laboral. Además, se estima que el 14 % llegará a la edad de jubilación sin ningún tipo de prestación, una cifra que se eleva hasta el 25,4 % en el caso de las trabajadoras migrantes.

«Non estamos ante traxectorias laborais individuais fracasadas. É o resultado de desigualdades acumuladas ao longo da vida laboral nun sector feminizado, precarizado e racializado», señala Nerea Boneta, investigadora y autora del informe.

Un sector envejecido y marcado por la precariedad

Los datos muestran que el sector de los cuidados presenta un importante envejecimiento. El 30 % de las trabajadoras tiene 55 años o más, frente al 21 % del conjunto del mercado laboral. Desde 2012, el número de afiliadas mayores de 55 años se ha duplicado y el de mayores de 65 se ha multiplicado por seis.

Según la encuesta realizada para el informe, el 65,9 % de las trabajadoras mayores de 55 años considera que tendrá que retrasar su jubilación más allá de los 65 años, mientras que el 78,3 % cree probable continuar trabajando en la economía informal una vez alcanzada la edad legal de retiro.

«A maioría das persoas que traballamos sabemos que disporemos dunha pensión suficiente que nos permitirá descansar. Para elas, este é un soño imposible», lamenta Boneta.

Salarios bajos y problemas de salud

El informe también dibuja una realidad marcada por los bajos ingresos y el deterioro de la salud. Las trabajadoras mayores de 55 años que participaron en la investigación perciben un ingreso medio mensual de 940 euros, una cantidad situada por debajo del salario mínimo y del umbral de la pobreza.

Además, el 64,8 % vive de alquiler y destina una media de 380 euros al mes al pago de la vivienda, lo que supone más del 40 % de sus ingresos.

La precariedad laboral tiene también consecuencias físicas. El estudio revela que el 60 % de las trabajadoras sufre dolores musculares de forma habitual y que una de cada diez ha sido despedida tras solicitar una baja médica.