Publicidad

Fuerte choque entre Navantia y los sindicatos por el nuevo plan estratégico en Ferrol

La unidad sindical formada por CIG, MAS y UGT cargó este viernes contra el nuevo plan estratégico de Navantia y reclamó a la empresa pública una negociación real con la representación de los trabajadores antes de aprobar un documento que consideran insuficiente para garantizar el futuro industrial de Ferrolterra.

La comparecencia, celebrada en el local de la CIG en Ferrol, sirvió también para valorar el aplazamiento hasta el 30 de junio del plazo para presentar alegaciones al plan, una decisión que las organizaciones atribuyen a la presión ejercida en las últimas semanas.

La CIG denuncia la falta de diálogo y reclama más inversiones

Desde la CIG, Marcelo Amado abrió la rueda de prensa, criticando a la dirección de Navantia por lo que considera intentos de limitar la libertad de expresión de la plantilla.

Desde la central nacionalista defendieron la unidad sindical en defensa del sector naval y de la comarca de Ferrolterra y lamentaron la ausencia de Comisiones Obreras en la convocatoria.

Ya centrado en el contenido del documento, el portavoz sostuvo que la empresa ha optado por tramitar el plan sin una negociación efectiva con los representantes de los trabajadores. «Navantia manifestou que non ten necesidade nin intención de negociar nin de acordar coa representación dos traballadores dito plan», aseguró.

La CIG considera insuficientes las cifras de inversión industrial anunciadas para el periodo 2026-2029 y reclama actuaciones concretas para los centros de Ferrol y Fene. Entre ellas citó la segunda fase de modernización del astillero, la construcción de un nuevo dique, el refuerzo de la fábrica de turbinas y una reducción progresiva de la dependencia de la subcontratación.

MAS ve un «cheque en blanco» para la empresa

En la segunda intervención tomó la palabra el representante de MAS, Carlos Díaz, que centró buena parte de su análisis en las consecuencias que el plan estratégico puede tener para Ferrol y Fene.

A su juicio, el documento presenta cifras globales positivas, pero deja demasiadas incógnitas cuando se analizan los proyectos concretos para la comarca. El sindicalista sostuvo que las inversiones previstas son menores que las recogidas en el plan anterior y advirtió de que proyectos históricos como el nuevo dique prácticamente desaparecen de la planificación.

«O que supón é un cheque en branco para que faga o que queira en emprego, en carga de traballo, en investimentos e en organización interna», sinalou.

MAS mostró también sus dudas sobre el futuro de actividades como la eólica marina, el hidrógeno o la construcción naval civil, al entender que el documento no ofrece garantías suficientes sobre su desarrollo.

Asimismo, criticó el peso de la subcontratación en los astilleros de la ría y lamentó que el plan no contemple medidas para reducirla.

UGT atribuye a la presión sindical el aplazamiento del plan

La intervención final correspondió a la UGT, cuyo representante Xan Bernal puso el foco en la decisión de retrasar la aprobación del documento.

Según explicó, la comparecencia estaba inicialmente planteada para analizar un plan prácticamente cerrado, pero la ampliación del plazo para presentar alegaciones modificó el escenario.

«Estamos absolutamente convencidos de que este aprazamento está directamente relacionado coa presión dos traballadores», asegurou.

Para la organización, la decisión supone una primera victoria de la parte social, aunque advirtió de que será insuficiente si no desemboca en una negociación efectiva del plan estratégico.

«Queremos que xa só ese punto sexa unha vitoria dos traballadores e dos sindicatos aquí presentes», engadiu.

UGT también cuestionó que una empresa que reivindica el diálogo social y el papel de la plantilla haya elaborado un documento estratégico sin contar con los representantes de los trabajadores.

Las tres organizaciones coincidieron en reclamar que Navantia aproveche el actual volumen de carga de trabajo para acometer inversiones estructurales que permitan reforzar la competitividad de los astilleros de Ferrol y Fene, garantizando tanto el empleo propio como el futuro industrial de la comarca.